Los colectivos sociales de O Grove se unen para frenar a la directiva de San Martiño

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Reprochan a la junta provisional que impida la participación de los vecinos en las decisiones sobre el monte Todos a una. Los representantes de los colectivos sociales de O Grove coinciden en que la junta provisional de la comunidad de montes de San Martiño no está actuando como debiera. Por ello, han decidido crear una comisión que se encargará de negociar con la directiva para tratar de reconducir la situación. Aunque el detonante de la polémica surge por su negativa de ceder terrenos al Concello, los presentes en la asamblea del lunes insistieron en que no es el momento de debatir esa cuestión. Su aspiración ahora es conseguir que todo aquel que quiera ser comunero y decidir sobre el futuro del monte, pueda hacerlo.

09 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

B. COSTA O GROVE El pueblo de O Grove volvió a dar una lección de democracia el lunes por la noche. Todos las entidades sociales del municipio acudieron a la llamada de los críticos de San Martiño y, en torno a una mesa, decidieron qué hacer respecto a la polémica surgida en la comunidad de montes. Hizo falta hora y media de debate pero, finalmente, la propuesta de los críticos salió adelante. Se creó una comisión ciudadana que se encargará de negociar con la junta provisional que dirige Xan Torres. Hubo un momento en que pareció que este objetivo no se iba a conseguir, cuando algunos de los presentes pidieron más tiempo para debatir el asunto en sus respectivas asociaciones. Pero esto desencadenó las primeras y únicas protestas de la noche y Francisco Fontán -quien aclaró que estaba allí como presidente de la asociación vecinal de Porto Meloxo y no como concejal- dijo: «Hai que animarse». Él fue el primero en ofrecerse para integrar la comisión y le siguieron el Deportivo O Grove, Hostelería, Emgrobes, el club de tenis, asociación de vecinos de Peralto, el CIT, Rasoeiro, Érguete y, por supuesto, la asociación de vecinos de Ardia que fue una de las impulsoras de esta iniciativa. El próximo lunes se celebrará una nueva asamblea y entonces tendrán ocasión de sumarse todas aquellas entidades que no lo hicieron el lunes. La comisión se erigirá en interlocutor para tratar de convencer a la junta provisional de que elabore el censo de comuneros y convoque una asamblea y, de ese modo, hacer partícipes a todos los vecinos de las decisiones que se tomen en el futuro sobre el monte. Si la vía del consenso fracasa, será cuando se plantee la opción de impugnar a la junta provisional que, según los críticos, se constituyó «a espaldas» de los vecinos. El detonante del movimiento social fraguado contra la junta provisional es la polémica surgida por su negativa de ceder terrenos comunales para el campo de fútbol, el punto limpo o el parque público de Siradella. Pero la asamblea quiso dejar bien claro el lunes que no es éste el motivo que les ocupa. «O obxectivo é que a comunidade deixe de ser algo pechado e se abra á participación veciñal, para a defensa do patrimonio de todos», indicaba el presidente de los hosteleros, Jorge Olleros. Pese a la ofensiva diseñada contra el equipo de Xan Torres, los presentes en la asamblea también quisieron dejar patente su reconocimiento a la labor que desarrolló la gestora en defensa del monte.