Fernando Molares, policía local de Cambados herido en el rescate del pozo Fernando Molares estaba de servicio el pasado miércoles cuando recibió aviso de que en el pub Bachata había una persona inconsciente porque se había caído de una escalera. Poco se podía imaginar que, junto con su compañero, acabaría jugándose la vida para salvar a dos jóvenes, uno de los cuales «estaba respirando agua con disolvente». Fue el primero en bajar la pozo, y también el primero en caer desmayado por los gases. Pero asegura que su actuación «fue una reacción humana. Bajas porque ves que la vida de una persona depende de lo que hagas o no». Consiguió sacar a uno de los heridos y sacarle, en dos ocasiones, la cabeza del agua al otro utilizando un jersey para respirar y una mascarilla de oxígeno que no llegó a funcionar.
05 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.M. ALFONSO CAMBADOS Fue un decorador que estaba en el local el que avisó a la Policía Local de Cambados del accidente en el pub Bachata. El aviso que recibieron los agentes de servicio fue que había un chaval inconsciente. -¿Cual era la situación cuando llegasteis al local? -No nos habían comentado nada de un pozo ni nada. Cuando llegamos allí no había nadie en la calle. Vimos el local abierto y entramos dentro a preguntar qué había pasado. Entonces fue cuando el chico, nos dijo que el jefe estaba en el pozo y que había perdido el conocimiento. La boca del pozo tiene un metro de diámetro, siete metros de profundidad y de la mitad hacia abajo es más ancho. Cuando llegamos al pub ya había llegado el hermano que, también, vio la puerta abierta, entró y al ver al hermano bajó y se quedó. -¿Qué hicisteis? -El primero en bajar fui yo, saqué al hermano y al sacarlo, vimos que había caído encima del otro y nos dimos cuenta que eran dos y no uno. Una vez que quitamos al primero, yo le dije a mi compañero que pidiera más medios, equipos de respiración autónoma. Mientras hizo eso intentó bajar mi compañero atándose el jersey a la cara porque el chaval que estaba abajo tenía la cabeza metida en el agua, había dos o tres cuartas de agua. Intentó bajar, no fue capaz y en la mitad tuvo que subir. Y volví a bajar yo. Bajé, le saqué la cabeza de debajo del agua tiré para arriba porque veía que no podía y lo último que recuerdo es que había mucha gente y que intentaban decirme algo del oxígeno. -¿Cuantas veces bajaste? -Bajé la primera sin nada, saqué al hermano. Bajé la segunda con el jersey atado a la cara y le saqué la cabeza de debajo del agua. Y la tercera a caída libre, con una mascarilla que, después me dijeron, que no daba el tubo y que se soltó o se cortó, no sé. Entonces bajó mi compañero atado, parece ser que me ató a mi y cuando iba por la mitad se cayó. Volvimos a caer todos y, parece ser que un tío del chaval trajo un compresor para poder bajar, liberar los gases que había en el pozo y después sacarnos. -¿Cómo decides bajar sabiendo el riesgo que hay? -Bajas porque ves que la vida de una persona depende de que hagas algo o de que no hagas nada. Y si hacer algo depende de tu vida, ni te lo planteas porque son décimas de segundo, es una reacción instantánea. Ves que el chaval está respirando fatal, que tiene la cabeza metida en el agua, que el agua tiene un 90% de disolvente y dices, por lo menos quitarle la cabeza del agua porque sino éste se queda aquí. Es una reacción instantánea, humana.