REDACCIÓN VILAGARCÍA El fenómeno del botellón tiene los días contados, al menos desde el punto de vista legal. A la espera de que entre en vigor la ley que prepara el Gobierno, lo cierto es que en municipios como Vilagarcía el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública cuenta con límites desde hace tiempo. Así, un bando dictado en enero del 2000 restringe ya las consumiciones en la calle a los establecimientos que dispongan de terraza autorizada. En cualquier caso, la responsabilidad sobre el cumplimiento de la normativa corresponde a los propios titulares de los establecimientos. Éstos deben adoptar las medidas oportunas para evitar que el público efectúe sus consumiciones en la vía pública. Para ello, los hosteleros «poderán contar co inmediato auxilio da Policía Local, se lles fose necesario», reza el documento. Problema de competencias Lo mismo reza para toda una serie de obligaciones a las que deben atender los responsables de los locales. Entre ellas, el control de ruidos, el respeto al aforo máximo del local, la prohibición de vender alcohol a menores de 16 años o el consumo de sustancias psicotrópicas o su tráfico en el interior de los propios establecimientos. En este ámbito, el problema se plantea al nivel de las competencias de las distintas administraciones. Así, mientras es el Estado quien debe velar por la seguridad pública, la Xunta es la institución que atesora potestades para hacer cumplir los horarios de apertura y cierre. De todas formas, en Vilagarcía son contados los casos en los que la Policía Local ha tenido que intervenir para atender intoxicaciones etílicas entre los jóvenes. De darse el caso, los afectados son trasladados inmediatamente al servicio de Urgencias del ambulatorio de San Roque.