SUSANA LUAÑA MAR DE FONDO
05 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La Plataforma en Defensa da Ría tiene sus razones para oponerse al proyecto de Entabán hasta el punto de hurgar entre los registros buscando pasados oscuros entre sus promotores como si fuesen la encarnación del lobo de Caperucita. Y se opone esgrimiendo argumentos de peso. Primero: los representantes de Entabán ya trabajaban en el negocio de los hidrocarburos. Segundo: el proyecto no está nada claro, así que no tienen garantías de lo que se va a hacer. Tercero: ninguna autoridad demostró su preocupación por los puestos de trabajo que se perdieron con la mortandad de la almeja, y ahora todos se lanzan a defender el medio centenar que crearía Entabán. A estas críticas se unen las realizadas en campaña por Camilo Nogueira, cuando dijo que los depósitos debían estar en A Coruña o Vigo, donde ya había instalaciones apropiadas para ellos. Pues bien, como cada cual es libre de pensar a su manera, ante estos argumentos se pueden esgrimir otros. Primero: si de un combustible se trata, lo lógico es que se interesen por él las empresas que saben de combustibles. Segundo: que se sepa, los barcos que se dedican a la pesca y el marisqueo no andan a pedaleta y necesitan gasóleo. Tercero: ¿por qué los ciudadanos de Arousa pueden hacer uso del derecho a rechazar unos depósitos que sí tienen que soportar los de Vigo o A Coruña? Cuarto: ¿no se denuncia por activa y por pasiva la falta de tejido industrial de la comarca y el nivel de desempleo? Quinto: sorprende que se hable de falta de transparencia cuando el proyecto se explicó con todos los detalles en los medios de comunicación. Y sexto: si los carburantes contaminan, ¿no habrá que darle un voto de confianza a las energías alternativas? El debate está abierto para que cada uno se posicione donde mejor le parezca, pero si finalmente Entabán no viene para Vilagarcía alguien tendrá que asumir responsabilidades.