Un lucernario central y un amplio salón de plenos estructuran la nueva sede municipal, cuya finalización se prevé para dentro de un año Desde hace un año y medio, un edificio singular se levanta poco a poco en la plaza de Ravella. Se trata del símbolo por excelencia de la nueva Vilagarcía: la remozada Casa do Concello. Ayer, las puertas del inmueble se abrieron para permitir una primera visita. Una primera valoración sobre lo que el propio alcalde, Javier Gago, define como «la casa de todos». Y la impresión es positiva. Como elementos destacables, un lucernario concebido como elemento central de la Administración municipal, y un amplio salón de plenos, con anfiteatro incluido. Si todo va bien, las obras concluirán en septiembre del 2002.
09 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.S. G. VILAGARCÍA Las casas no deberían comenzarse por el tejado. Las visitas, tampoco. Cumpliendo el precepto lógico, las primeras dependencias en ser invadidas fueron los dos sótanos con que cuenta el nuevo Concello. Una rampa permitirá el acceso de la grúa municipal y los vehículos de la Policía Local. Ocasionalmente, unos pocos automóviles podrán estacionarse en el segundo sótano. Aunque, que nadie se equivoque, reservado a concejales, personal o visitas institucionales. Por lo demás, los ciudadanos encontrarán allí los archivos, los calabozos -con zonas para visitas a los detenidos- y los vestuarios de los agentes municipales. Por cierto, azulejo verde para ellos y rosa para ellas, como manda la tradición. El cromatismo se repite en cada una de las plantas, dotadas de sus correspondientes servicios. La planta baja es dominio de la Policía Local. Pero también de la oficina de recaudación. Y, sobre todo, de una amplísima sala de plenos, con anfiteatro incluido para la prensa. Dos túneles comunican con el edificio noble de Ravella, donde se instalará Servicios Sociales. La estrella del inmueble llega en la primera planta. El administrado encontrará un notable patio interior, iluminado por un lucernario. En torno a él, un mostrador de atención al público, y hasta tres entresuelos para los despachos del personal (tesorería, rentas, intervención, servicios técnicos). Por lo visto ayer, ningún funcionario podrá quejarse de falta de espacio.