Cambados, meu ben

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

El Consello da Xunta otorgó ayer la máxima protección al casco histórico del municipio Seis meses de trámites fueron suficientes para que Cambados fuese declarado Ben de Interese Cultural, la máxima distinción que otorga la Administración autonómica a los monumentos. La iniciativa recibió ayer el visto bueno del Consello da Xunta después de que los técnicos de Patrimonio recibiesen sólo dos alegaciones para corregir pequeños errores. Cambados pasa así a ser uno de los más de seiscientos BIC que existen en Galicia y entre los que se encuentran los cascos históricos de Santiago, Pontevedra, Ourense o Ribadavia. Esta declaración, además del reconocimiento que supone para el municipio, facilitará el acceso a todo tipo de ayudas de cara a la rehabilitación y conservación de monumentos, viviendas e incluso calles y otras infraestruturas.

08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

M. A. CAMBADOS El proceso para que Cambados fuese declarado Ben de Interese Cultural comenzó en el año 87, siendo alcalde el nacionalista Xoán Antonio Pillado. El expediente quedó olvidado en alguna parte de alguna administración y fue recuperado hace sólo algunos meses. Pero lo que no olvidaron las sucesivas corporaciones del municipio fue la necesidad de dotar a las zonas más emblemáticas de una especial protección de cara a su conservación. De esta forma, y contrariamente a lo que se suele hacer en estos casos, el equipo de gobierno de Santiago Tirado comenzó, allá por el año 95, la redacción de un Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Artístico (Pepocha). Fue precisamente cuando se estaba redactando este documento cuando se retomó la idea, pero entonces se decidió esperar a que el Pepocha entrase en vigor. En mayo de este año, la Xunta decidió abrir un expediente, de nuevo, que culminó ayer con la declaración oficial por parte del Consello. Los límites del Ben de Interés Cultural se corresponden con los del Plan de Protección, por lo que cualquier obra que se pretenda realizar en zona protegida tiene que ser supervisada por la comisión municipal de Patrimonio que se creó cuando el Pepocha entró en vigor. De hecho, esta es la principal ventaja que ofrece el plan de protección, porque no hay que esperar autorizaciones de la Xunta para realizar obras.