En opinión de Comisiones, lo sucedido en el caso del buque bacaladero supone un síntoma del «tipo de relacións laborais que quere impoñer Cefrico». Pero, según el sindicato, la mejor muestra de tales intenciones sería el convenio colectivo que la compañía ha presentado ya ante la Consellería de Xustiza. El documento fue registrado en la Xunta el pasado 12 de julio. Es decir, apenas tres semanas después de la celebración de las elecciones sindicales. Algo que incrementa las sospechas de CC OO sobre el que, entiende, era el verdadero objetivo de los comicios: lograr un convenio «a la carta» apoyado por un comité afín. El convenio, que entrará en vigor con efecto retroactivo desde el 1 de mayo, tendrá vigencia hasta diciembre de 2003. Y, por lo que respecta a las tablas salarias, es claramente inferior al que regula el sector conservero. Así, los auxiliares, categoría a la que pertenece la mayoría de las trabajadoras de la línea de producción, percibirán trece mil pesetas menos de lo estipulado por el documento general de la conserva. CC OO continúa con el conflicto colectivo El caballo de batalla no es otro que dilucidar si a Cefrico debe aplicársele el convenio de la conserva. Lo cierto es que el documento pactado por el sector para los próximos años comprende expresamente a «todas las industrias que, con cualquier sistema de manipulación de pescado o marisco, sometan a éstos a preparación previa a la conservación como conservas, semiconservas, ahumados y otras». Algo que sí se realiza en la Vilagarcía. CC OO ha presentado una demanda de conflicto colectivo por esta razón.