REDACCIÓN VILAGARCÍA Veinte minutos se llegó a tardar el pasado domingo en recorrer el camino que separa la Plaza de la Independencia de Vilagarcía del Instituto de Carril. Y, ese mismo día, muchos conductores tuvieron que invertir casi hora y media en llegar al casco urbano desde el semáforo de Bamio. Y es que el domingo no fue un día fácil para los conductores que circularon por las carreteras arousanas. La Romería Vikinga de Catoira, la peatonalización del centro de Vilagarcía -aún desconocida para muchos-, el Albariño de Cambados y las playas de toda la costa llenaron los viales con un denso flujo de turistas. Los agentes de la Policía Local de Vilagarcía destacaron el fin de semana que «las horas de problemas están muy localizadas». Y es que, dicen, «la gente es como si tuviese ya su recorrido hecho». Horas punta Por la mañana, los atascos surgieron en dirección a Santiago. O lo que es lo mismo, a la romería vikinga de Catoira. La segunda hora con dificultad para la circulación se registró al mediodía. «A esa hora muchos conductores pusieron rumbo a las playas, y ocasionaron retenciones bastante importantes en dirección a Cambados». Por la noche, los que regresaban del Albariño protagonizaron también algunas colas, aunque de menor entidad. La peatonalización de las calles más céntricas de Vilagarcía también ocasionó ciertos problemas. Sobre todo, dado el desconocimiento que muchos aún tienen sobre la medida adoptada. Pero también porque algunos conductores no respetan las restricciones de paso, por lo que se crean colas en puntos insospechados del callejero vilagarciano.