Las gamberradas de San Xoán

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El vikingo de Catoira amaneció empapelado y el fuego arrasó una caseta de Cruz Roja y un turismo El pasado fin de semana, las hogueras de San Xoán no sólo perjudicaron a los malos espíritus. Protección Civil tuvo que acudir el sábado, a distintos puntos de la comarca de Arousa para solucionar los desperfectos originados en medio del bullicio y del descontrol de la fiesta. Poco después de la medianoche mágica, las llamadas de ciudadanos a los servicios de emergencia se multiplicaron. La causa: pequeñas hogueras fuera de control y algunos desperfectos que demostraron, una vez más, que con el fuego no se juega.

25 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

REDACCIÓN VILAGARCÍA La agenda de los voluntarios de Protección Civil de Arousa estuvo bastante más llena de lo normal a lo largo de la siempre intensa noche de San Xoán. Trece minutos después de medianoche se produjo ya la primera llamada de alerta. El motivo era el descontrol de una hoguera en O Vintecinco, en Vilagarcía. Apenas media hora más tarde, otro fuego se les iba de las manos a unos vecinos de Bamio, que festejaban el evento junto al campo de fútbol. En Vista Alegre el causante de la alarma fue un contenedor, que se incendió al lado del convento a la una y veinte de la mañana. Otra llamada de aviso, esta vez a las 2.55 horas, llevó a los voluntarios de Protección Civil al antiguo puesto de la Cruz Roja situado en O Rial, actualmente abandonado. Los integrantes de la agrupación indicaron que esta zona es frecuentada por drogodependientes, por lo que sospechan que el fuego pudo surgir a raíz de un incendio de ropas abandonadas por ellos. El último de los fuegos incendios se produjo bien entrada ya la madrugada, hacia las seis menos veinte. Esta vez lo que ardió fue un contenedor situado frente a la cafetería Dorna, en pleno centro de Vilagarcía. El fuego alcanzó a un opel Corsa aparcado en las inmediaciones. El vehículo resultó dañado en gran parte. El suceso menos peligroso, pero sin duda más llamativo, lo protagonizó el vikingo de Catoira, que amaneció en San Xoán vestido con un curioso disfraz de papel higiénico.