Los alumnos de automoción del instituto Bouza Brey muestran el rediseño de sus clases en una exposición Aprender en un aula adecuada. Esto, que parece muy sencillo y casi obvio, no lo era tanto para los alumnos de automoción del instituto Bouza Brey de Vilagarcía, que han tenido que rediseñar, ellos mismos, el espacio donde dan clase. Su trabajo se puede ver hasta las 14.30 h. de hoy en unas jornadas de puertas abiertas. La iniciativa, que es pionera en España, nació de la necesidad. Según Abel Fernández, coordinador del trabajo, no existía ningún modelo de aula que reuniese las condiciones requeridas para enseñar automoción.
13 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.EVA M. OROSA VILAGARCÍA Los alumnos de automoción del centro Bouza Brey consiguieron lo que muchos diseñadores de interiores persiguen: convertir un espacio cualquiera en un lugar más operativo ganando, además, espacio. Su objetivo era dotar al instituto de verdaderas aulas teórico-prácticas en las que poder atender a las explicaciones del profesor y al mismo tiempo experimentar sobre pequeños módulos de una manera ordenada. Los propios alumnos han puesto manos a la obra y han trasladado esta idea a dos clases, una destinada a la asignatura de electricidad y otra a electromecánica. En la primera de ellas, el sistema que han empleado consiste, básicamente, en una serie de paneles con maquetas didácticas que, una vez utilizadas, se guardan, pegadas a la pared. En la de electromecánica se ha ideado un sistema de módulos seccionados, que permite ver el funcionamiento de cada una de las piezas por dentro. Este modo de enseñar «viendo como funcionan las cosas» tiene como objetivo, según Abel Fernández, «proporcionar a los alumnos un modo de pensar tecnológico en lugar de atiborrarlos de conocimientos teóricos». Otra de sus ventajas es que «les quita el miedo a los nombres complicados que tienen muchos de los módulos que estudian», según el profesor Marcial Domínguez. Las maquetas se colocan en armarios con puertas de corredera que permiten utilizarlos sin que se dispersen por el aula. Según los profesores, esto protege las piezas, muy caras, de las manos de los curiosos en los ratos libres. Abel Fernández destacó el duro trabajo desarrollado por los alumnos. Ellos mismos buscaron, estudiaron y seccionaron las piezas que se emplearán en las aulas.