El caso de O Terrón (Vilanova) es un ejemplo claro de lo que no se debe hacer. Se trata de un complejo natural de pinares y playas donde la especulación y una incorrecta ordenación urbanística han deteriorado el entorno de una forma radical. Se han construído hoteles y numerosos galpones que, en la práctica, funcionan como residencias de verano. Y todos son ilegales. Los sucesivos gobiernos locales han intentado poner orden en esta zona de gran valor paisajístico pero lo único que se ha conseguido es frenar el aumento de edificaciones. Éste fue uno de los pocos lugares de la comarca donde llegó la pala y se derribaron construcciones, lo cual provocó una gran polémica para el entonces alcalde, Manuel Dios. En O Terrón no se respeta, ni mucho menos, la línea de protección del costa y algunos cierres de fincas llegan hasta el mar. El Colectivo Ecoloxista advirtió ayer del «peligro» que corre O Terrón de convertirse en pasto de especuladores. «Danos a impresión de que debe haber algún plan por alí para favorecer a construcción», señaló el presidente, Joaquín Rodríguez. Mar por los cuatro costados A Illa de Arousa es uno de los municipios más problemáticos y las construcciones que invaden la zona de protección de costas se cuentan por docenas. El Plan Xeral, actualmente en trámite, fija importantes restricciones para edificar.