Caos en la playa Compostela

La Voz

AROUSA

V. MEJUTO

El interés por llegar a todos los bolsillos provoca que chalets de lujo convivan con grandes moles de ladrillo La calle Rosalía de Castro ha sido escenario en los últimos años de un «boom» urbanístico caracterizado por una estrategia comercial en la que los constructores se marcan el objetivo de ofrecer a sus clientes viviendas con vistas al mar aptas para todo tipo de bolsillos. Así, cerca de las moles construidas en los años setenta a primera línea del mar se levantan ahora chalets de lujo de cuidado diseño. El resultado es un puzzle irregular en el que apenas queda espacio disponible para la especulación. En la mayoría de los escasos solares libres ya se anuncia la próxima construcción de viviendas.

29 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

SUSANA LUAÑA VILAGARCÍA La línea de mar de Vilagarcía a Carril es uno de los lugares más codiciados para vivir. Varios son sus atractivos. Por una parte, la cercanía de una playa que luce bandera azul, con todos los beneficios que ellos acarrea. Por otra, el paseo marítimo, lugar preferido por los vilagacianos para pasear. Además, el arenal está cerca del centro de la villa y de todos los servicios necesarios para hacer la vida más cómoda. Es por ello que la calle Rosalía de Castro sufre desde hace treinta años un boom urbanístico sin precedentes. Primero fueron las moles de ladrillo y azulejo con un sinfín de apartamentos codiciados por los veraneantes en las cercanías de la antigua estación de ferrocarril. De forma paralela, junto a la playa de A Concha se arruinaban los edificios nobles que dieron en su día nombre al barrio de La Prosperidad. Estética Una cierta mentalidad adoptada en los últimos años tanto por la administración local como por los vecinos y constructores trató de poner freno a semejante desaguisado urbanístico cuidando la estética de los edificios construidos recientemente. Es el caso de los que se levantaron en los últimos meses en los terrenos de la antigua fábrica de Baltar. Fachadas cubiertas de piedra y menos plantas sustituyeron a las antiguas moles que sobresalen en las cercanías del arruinado proyecto del acuario, ahora en vías de recuperación. El progreso económico de la última década lavó también la cara al barrio de La Prosperidad, con la rehabilitación de los antiguos edificios y la construcción de otros chalets de lujo. Pero no sólo se construye en A Concha. Se levantan bloques de vivienda también en frente de las antiguas moles. Y como esa zona parece ya condenada al cemento, enfrente a los edificios de los años setenta se construyen otros que buscan captar al cliente menos pudiente, con ofertas tentadoras y pagos a cómodos plazos. Pocos espacios quedan para especular en el entorno de la playa Compostela. En los escasos solares que quedan vacíos, se anuncian ya próximas construcciones. En unos casos son urbanizaciones de lujo; en otros, chalets adosados. Mejores precios para los que dan a la carretera y proyectos más ambiciosos para los que miran al mar. El interés por llegar a todos los bolsillos y por cubrir la demanda de una casa con vistas ha hecho de la calle Rosalía de Castro un puzzle de muy difícil definición. Se echa de menos una planificación urbanística más ordenada y racional de la avenida más atractiva y transitada de Vilagarcía.