CARLOS PENA PENURIAS COTIDIANAS
03 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Sí amigos, de vuelta a los orígenes. Antes de nada, hemos de desengañar a todos aquellos que se hayan lanzado a la lectura del texto atraídos por una supuesta connotación erótica en el título. No hay nada menos estimulante que la política, no se preocupen que esta vez no. En fin, una vez avisados pasemos a analizar el acontecimiento que nos ha quitado el sueño en los últimos días. El equipo de investigación de Carlos Pena estuvo debatiendo si recuperar uno de los comunicados más famosos de la Historia de España, ya saben aquello de «cautivo y desarmado el ejército rojo...» para comenzar a analizar el mayor movimiento político de los últimos tiempos. Y si por un lado -por el que ustedes elijan- cuadra y por otro a lo mejor también, la comparación podría herir las sensibilidades de más de uno. Decidimos, por lo tanto, descartar esa cuestión. Pero no me digan que la cosa no tiene enjundia. Resulta que la primera gran obra -y lo de la obra no tiene doble sentido, no sean mal pensados- de Miguel Ángel González es cortejar a José Luis Rivera. Sí, amigos. Rivera Mallo. Ese anticristo del Partido Popular de Vilagarcía, cuyo espectro ha perseguido a Bouzas durante tanto tiempo. Rivera Mallo, idolatrado por unos y odiado por otros, pero conocido por todos -y si no se lo creen, consulten los datos que publica el barómetro de La Voz-. Rivera Mallo, uno de las pocas pruebas de que sí -aunque no se lo crean- hay vida en la oposición a Joaquín Javier Gago. ¿Qué ha cambiado para que el antes odiado, perseguido, mancillado, defenestrado incluso, político se haya convertido ahora en el oscuro objeto deseo de Miguel Ángel González Estévez? El romance tiene visos de llegar a buen puerto. Los protagonistas hasta disimulan porque es una relación demasiado provocativa para algunos. -«Oye, José Luis, que me han dicho que te han visto hablando con ese del PP». «No puede ser, me confundirían». -«Miguel, ¿es cierta la historia que cuentan entre Rivera y tú?» «Pues por un lado yo que sé, y por otro que quieres que te diga». Y José Luis Rivera, crecido ante el nuevo interés, que hasta amenaza con presentarse en solitario a las elecciones autonómicas. Que ganar no va a ganar, pero no vean como puede llegar a fastidiar. Que tal y como están las cosas, a lo mejor algún diputado autonómico se decide por un puñado de votos. Y que Rivera arrastra -un verbo bastante adecuado, oiga-, al menos medio puñado en la Perla de Arousa. Sabemos la causa de este súbito enamoramiento. Lo que no podemos saber aún es cuál va a ser su final. Sin embargo, un punto que juega a favor de sus protagonistas es que saben guardarse el temperamento y manejan muy bien sus cartas. Y los de la acera de enfrente, ¿qué? La acera de la calle Castelao queremos decir. Pues que este equipo de investigación espera ansiosamente la vuelta de Javier Gago tras su importantísima excursión- perdón, viaje institucional- a Buenos Aires para conocer su reacción ante este reagrupamiento peligroso -y traicionero- de la derecha vilagarciana.