Rescaten el «drakkar»

La Voz

AROUSA

LEJOS DEL optimismo inicial del Concello de Catoira, el rescate del tristemente naufragado barco vikingo se desveló ayer como una tarea de titanes. Nada menos que todo el día se tiraron los miembros de la agrupación local de Protección Civil, acompañados de una embarcación con grúa, para recuperar del fondo del Ulla el emblema más conocido del municipio. Y es que la cosa no se presentaba nada fácil. Para empezar, el mástil, que el día del naufragio emergía como lastimosa baliza, ayer no llegaba ni a distinguirse. El resultado de tan denodados esfuerzos está a la vista: el drakkar fue remolcado hasta la orilla tal y como ven, con el mascaron de proa sonriente y el resto bajo el agua. El barco está acostumbrado a ser regado, pero con abundante vino tinto y en pleno mes de agosto. Seguramente, esta enchenta de agua a las puertas del invierno no le sentará nada bien. PEDALES Y CASTAÑAS. Quienes sí escogieron bien la fecha fueron los miembros de la asociación Arousa en Bici. Ahuyentando cualquier riesgo de naufragio, los ciclistas enfilaron ayer el camino del monte Xiabre, poco propenso a sufrir inundaciones. Su objetivo: celebrar un magosto comme il faut, en pleno aire libre y tras dar rienda suelta a los pedales. Pero es que, además, el sol acompañó su singladura durante todo el día. Bien repleto el estómago con el agradecido fruto del otoño, los ciclistas iniciaron el descenso. Como decía un petrucio: «Cara abaixo, todos os santos axudan». Y las castañas, también.EL GRAN MOMENTO ha llegado. En este caso no hablamos de castañas, sino de otro fruto otoñal: las setas. Inaugurada la exposición en homenaje a Enrique Valdés, pronunciada la conferencia Mis expediciones con Enrique, a cargo de Vicente Rodríguez, hoy por fin se podrá mover el bigote en la Semana Micolóxica Galega. Desde las once de la mañana, degustación de setas y vino albariño en la plaza de A Pescadería de Vilagarcía y entrega de premios del concurso de cocina. Todo, gracias a la asociación Cantarela.