EL PALOMAR
07 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.O GROVE DE GALA. Todo O Grove se vistió ayer de gala para inaugurar una nueva edición de la Festa do Marisco. Por la plaza de O Corgo, donde están instaladas las carpas, se dejaron ver muchas de las caras que normalmente asoman por detrás de los bancos del salón de plenos. Departiendo amigablemente estuvieron Francisco Queco y Katelo, de Independentes de O Grove. Con ellos se encontraba Xesús María González, del Bloque Nacionalista. Y, por supuesto, no faltaron todos los integrantes del grupo de gobierno, con Miguel Ángel Pérez a la cabeza. Junto a ellos permaneció el maestro de ceremonias, el empresario Fernando Besada, que presentó a la pregonera ataviado con su ya tradicional pajarita. LA HORA DE HACER NEGOCIOS. Los integrantes del Patronato da Festa do Marisco estuvieron pendientes de que todo marchase bien. Antonio Padín fue uno de los que, con frecuencia, se acercaba a comprobar que tal marchaba el sistema informático desde el que se controlaban las ventas. Y no hubo problemas, aunque sí colas. La espera servía para que los visitantes fuesen echando cuentas gracias a la lista de precios colgada en la carpa. Por si había dudas, era bilingüe. UN MUNICIPIO INTERNACIONAL. Y es que estos días O Grove es más internacional que nunca. A escasos metros de las carpas en las que portugueses, madrileños y «mesetarios» en general dan buena cuenta del marisco, se encuentra el taller de trabajo de los cinco artistas que participan en el Simposium de Escultura. Su obra llama la atención de muchos visitantes, que no pierden la ocasión de comprobar cómo es eso de hacer esculturas. Algunos incluso cambiaron la posibilidad de fotografiarse con la pregonera, Teté Delgado, para posar al lado de alguna de las obras que se esfuerzan por salir del granito. Y dicen los que por allí pasaron que casi había que pedir número para poder hacercarse a las esculturas. Y es que, digan lo que digan, el arte seduce.