Cada cual tiene su bar

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

LA VUELTA DE UN CLÁSICO. Vilagarcía no sería la misma si en su callejero no figurase la calle de A Baldosa. La zona de vinos y tapas más importante de la localidad tampoco era la misma sin el Bar Xesteira, que echó el candado hace unos años. Ahora, el Centro Lar para disminuídos psíquicos ha vuelto a descorrer el cerrojo. Sus alumnos se encargan, desde ayer, de atender los pedidos de los turistas y lugareños que eligen sus mesas para tomar una caña, un vino o lo que se tercie, cuando el calor aprieta... ARTE Y COPAS. La vuelta a la actividad del Xesteira será una buena noticia para los nostálgicos. Y también para las nuevas generaciones de vilagarcianos y turistas. Todos ellos tendrán una nueva parada en la calle de la Baldosa, en la que se mezclan bares _muchos bares_, copas y tapas, con las obras de arte camufladas entre las losas del suelo. LA RONDA PODRÍA CONTINUAR hasta el bar Abalos, situado en el muelle de pasajeros del Puerto. Este mítico bar, que ha superado sequías y temporales, parece incapaz de sobrevivir a la embestida de la peatonalización. Dicen algunos que las obras realizadas en el paseo bajo las órdenes de la Autoridad Portuaria, no le han sentado bien a la caja registradora del local. Dicen otros _los maldicientes_, que parece ser que el trayecto es demasiado largo para los que están acostumbrados a no alejarse andando de la zona de La Alameda. En cualquier caso, lo único que no es rumor es que en la cristalera del Abalos luce el cartel de «se traspasa». RETOQUES PARA EL CLUB DE MAR. El selecto local del Puerto del Club de Mar está siendo remodelado por un particular. Ha comenzado por comenzar a pintar las paredes para darle un nuevo aire a esas instalaciones. El nuevo empresario tiene un objetivo: convertirlo en un bar normal. Es decir, un local al que podrá acudir cualquier hijo de vecino que desee tomarse algo cerca del mar aunque no posea un barco.