EL PALOMAR
12 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.PARA LOS QUE SE QUEJABAN DEL CALOR. Para quienes se quejaban de la falta de calor el asunto del tiempo se ha ido arreglando. Aún no alcanzamos las tórridas temperaturas veraniegas, pero ya se puede ir en manga corta a muchos sitios. El caso es que con el calor, las cosas de toda la vida, como los helados, se ponen de actualidad. Se ponen a la orden del día y hay que empezar a retocar los carteles para que se vean bien y reluzcan al sol de un verano al que le ha costado dejarse convencer para que calentara. A ver si ahora, por lo menos, aguanta todo lo que queda de verano. UNA COSA NO QUITA LA OTRA. El caso es que las buenas costumbres no deben perderse. La figura del Padre Isorna, habitual de las buenas causas del Baixo Ulla, volvió ayer a dejarse ver en Valga, durante la visita que la comitiva venezolana giró por las instalaciones de Extrugasa. El Padre Isorna saludó a la comitiva y pudo conocer todos los procesos industriales que han hecho de Extrugasa una fábrica pionera y que podría ser utilizados en otras factorías. UNA COMITIVA INTERESADA. La comitiva que encabezaba el embajador venezolano, Raúl Salazar, siguió las atentas explicaciones del responsable máximo de Extrugasa, Andrés Quintá. La visita fue fructífera desde todos los puntos de vista, según expresaron los miembros de la embajada que, al mismo tiempo, agradeció la colaboración que al empresa había prestado a ese país caribeño, tras las riadas que habían asolado una parte de su territorio. La presencia del Padre Isorna animó las conversaciones del encuentro. El franciscano preguntó a los miembros de la visita por los daños ocasionados por la conocida tragedia y también por el ritmo de la recuperación del país. En el mismo sentido se expresaron muchos de los que acudieron a participar de la visita, interesados en conocer la situación actual de Venezuela y la forma en que se está recuperando de la catástrofe padecida hace un año.