La gran evasión

Miguel Gómez

ANDAR MIUDIÑO

XOAN A. SOLER

Cuando conocimos la plantilla para esta temporada parecía que faltaban centímetros en todas las posiciones, salvo en el 5. «Cariño, he encogido a los niños». En cambio, cuando el equipo comenzó a competir, frente a Palencia y los dos primeros partidos de la BCL, se vio que se había configurado para jugar «distinto». Un equipo que apostaba por jugar a mucha más velocidad, partiendo ya de una defensa con cuatro exteriores mucho más capacitados para defender agresivo lejos del aro, ayudados por la intimidación de Pustovyi y un ataque menos dependiente del tiro de tres puntos y más opciones de atacar desde el bote, empezando por Eric Washington. Apuntaba a éxito en taquilla y en plataformas de pago, pero la lesión de Rigoberto enseñó las costuras, la baja de Howard tres partidos hizo un descosido y la marcha de Washington fue «La gran evasión» (tragicomedia bélica).

Los números serían prometedores (el equipo anota, rebotea y tiene un balance de balones perdidos/recuperados mejor que la temporada pasada), si no fuese porque gana menos partidos. Posiblemente, porque cuando los rivales se vieron obligados a jugársela subiendo líneas de pase, cuando, asumiendo riesgos en el balance defensivo, tuvieron que cargar el rebote ofensivo hasta con el entrenador ayudante, fue como querer escapar en moto y encontrarse con un muro. Que faltasen nuestro base veterano y nuestro escolta más físico puede tener bastante que ver.