Sin apenas tiempo, debido a lo comprimido de este calendario inicial para el Obradoiro, y tras la brillante e importante victoria del miércoles ante el Zaragoza, llega la visita a Andorra. Los del principado regresan a la ACB tras un corto paso por la siempre complicada LEB Oro (se lo pueden preguntar a unos cuantos), al lograr la pasada campaña un ascenso más que merecido. Y lo hacen con una plantilla equilibrada en la que mezclan continuidad y fichajes importantes.
Una línea exterior poderosa y experimentada, con jugadores complementarios y equilibrados en todas las facetas del juego. Rafa Luz, Marcel Starks y Adam Somogyi en la posición de base, tan importante en cualquier equipo. Tobias Borg, Goudelock, Okoye y Juan Rubio para las posiciones de dos tres, y por si fuera poco se les suma Jean Montero. Con ellos, en otro puesto determinante en el básquet actual, el cuatro, Andric, y el que será, ya lo es, un punto clave en toda su estructura, Tyson Pérez. Completará la temporada en el Morabanc y luego rumbo a Málaga con un contrato largo, más que merecido. Cierran su róster en las posiciones claramente interiores Nacho Llovet, Felipe dos Anjos y Maric. Les costó arrancar en Bilbao y perdieron en su debut en casa ante el Breogán, pero van a más, como lo demuestra su triunfo ante Palencia y el excelente partido en Barcelona, al que llevaron al límite.
Dirigidos por Natxo Lezkano, son un equipo que cuida mucho la posesión. Son capaces de jugar muy largo y sentirse cómodos. Controlan los tiempos. Generan mucho desde los espacios y el juego de bloqueo directo, y son muy duros tanto defensivamente como en el rebote. Dominar los básicos es controlar el partido. Por ahí empieza todo. Una gran oportunidad. Así hay que tomarla.