Aplaza a una nueva reunión del consejo las decisiones sobre el proyecto 23/24, entre ellas la continuidad o no del entrenador y la del director general
02 jun 2023 . Actualizado a las 20:04 h.El Monbus Obradoiro parece instalado en la espera y, como dice el refrán, el que espera desespera. El martes hubo un consejo de administración del que deberían salir novedades. No grandes titulares, pero sí al menos las líneas maestras del escenario en el que empezar los movimientos de cara a la próxima campaña. Y el resultado es cero al cociente.
Cuando menos, no hay nadie al otro lado que pueda o quiera explicar en qué situación se encuentra la entidad, como si nada sucediese. Recuerda un poco a don Tancredo, que se quedaba quieto delante del toro, para que pasase de largo. Sorprende tanta mesura entre algunos diestros que son más de embestir.
Pero así están las cosas en Sar cuando mayo toca a su fin, entre silencios y un ruido desconocidos durante la última década, cuando el plan de ruta parecía estar siempre firme y claro, por encima de las circunstancias.
Entre esas circunstancias está la continuidad o no de Moncho Fernández. Cualquier pregunta al respecto desemboca siempre en el mismo callejón: antes hay que saber qué presupuesto se podrá manejar. Pero hasta la fecha, el Alquimista de Pontepedriña siempre fue la primera opción. Si lo sigue siendo, lo están disimulando más que en ocasiones precedentes.
Tampoco hay un sí o un no acerca de la continuidad o no del director general José Luis Mateo, que es clave de bóveda en la estructura de un club con medios limitados. Tan es así que se involucra tanto en la parcela deportiva como en la gestión. La respuesta es que la situación no es distinta a la de otros años, en los que esa decisión se tomó también a estas alturas o más adelante.
Otras de las piezas claves de esta última década, Raúl López, sí ha confirmado que él va a seguir. Y también se empezaban a acumular los rumores que apuntaban a la posibilidad de que optase por poner fin a su etapa en la presidencia.
Como cada año, a él y sus compañeros del consejo les toca lidiar con un milagro, el de cuadrar un presupuesto de más de tres millones de euros en una ciudad como Compostela. Y a esa trayectoria se remiten para indicar que no es momento de hablar sino de asentar, y que más pronto que tarde empezarán los movimientos.
Antes quieren atar cabos relacionados con los patrocinios y también con el nuevo mapa político en Compostela. Pero más allá del cambio de colores, y por la experiencia de la última década, comprobarán que en materia de política y deporte también vale aquello de que el que espera desespera, y que incluso en acuerdos debidamente encauzados a veces aparecen sorpresas.
La vía europea
En medio de tanta prudencia, lo que sí tiene clara la entidad de Sar es que si recibe una invitación para jugar la fase previa de la Basketball Champions League la va a aceptar, más allá de cómo pueda incidir esa contingencia en el presupuesto. No hay una fecha clara para que se despeje esa incógnita, a lo largo del mes de junio.
Una vez más, todo apunta a que al Obra le toca transitar por la senda más complicada, ad astra per aspera. Y no hay manera de saber hasta qué punto aquello de alea jacta est. Entre tanto, toca estar pendiente de los tiempos. Salvo giro de 180 grados, una de las primeras decisiones será la elección de entrenador, bien sea la continuidad de Moncho Fernández o bien su sucesor.
Todavía queda mucho margen para concretar fichajes y renovaciones. Pero otros clubes ya lo están aprovechando para dar sus primeros pasos. El Bilbao acaba de llegar a un acuerdo con su entrenador, Jaume Ponsarnau, para que continúe dos campañas más.