Llega el cierre del curso 22/23 en Sar, el una temporada con el objetivo fundamental conseguido con holgura, motivo de sobra para celebrar. Además, estaría muy bien terminar con un buen partido y ganando, por todo, por el club, por los jugadores, el cuerpo técnico y la afición.
A veces, cuando las cosas se convierten en habituales, en este caso el hecho de lograr año tras año la continuidad en la Liga ACB, que no olvidemos que es la más fuerte del mundo tras la NBA, puede parecer fácil. Y para nada lo es. Hay que construir un equipo, ponerlo a jugar y competir cada día, en cada entrenamiento y cada semana, en cada partido. Y el Obra lo ha vuelto a hacer, con momentos de un gran baloncesto, con solidez, con identidad, con victorias de enorme mérito, dando la cara en todos los envites. Y, como esto es un juego, a veces saliendo ganador y en otras no.
Conviene valorar y disfrutar lo conseguido, y lo mucho que cuesta lograrlo, porque detrás de todo hay trabajo, esfuerzo y dedicación. Además, siempre hay cosas en juego. El compromiso, la profesionalidad, lograr una mejor clasificación, y todas importantes.
Por eso conviene darle a este último juego el valor que tiene, que es mucho. Enfrente, un descendido Fuenlabrada. Los del sur de Madrid han tenido una temporada convulsa y llena de problemas, lo que ha desembocado en una gran irregularidad, inestabilidad y en un rendimiento pobre. Su balance de 4-29 habla por sí solo pero, seguro, querrán despedirse de la mejor manera posible.
Para el Monbus Obradoiro una victoria puede suponer mucho: una mejor clasificación y, ante todo, poder celebrar junto a su afición la temporada como se merece, con la satisfacción del deber cumplido.