El escarabajo

Miguel Gómez EL ESCÁNER

ANDAR MIUDIÑO

PACO RODRÍGUEZ

Qué me ha ocurrido?, pensé. No era un sueño. Mi habitación permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas. Por encima de la mesa, sobre la que se encontraban extendidas la camiseta y la bufanda para el partido de hoy, estaba pegado aquel póster de Deron Washington que me había regalado Fruqui. Es posible que la metamorfosis no se manifestase hasta las tres últimas jornadas, pero la transformación se inició con la lesión de Bender.

El baloncesto es un juego de acciones encadenadas. Después de rebote, ya no digo después de recuperación (y el Obra es el equipo ACB que menos balones recupera por partido), tienes cinco jugadores en pista lanzados cuesta abajo hacia el aro rival. En cambio, si te anotan, tienes cuatro jugadores tratando de acelerar desde cero en una pista cuesta arriba y, al otro lado de la línea, la soledad salvaje del sacador de fondo. Si amenazas cerca del aro, tus exteriores viven mejor y viceversa. Bender, además de su capacidad anotadora (dentro y fuera), jugando al 4 generaba espacios cerca del aro para Blazevic y, jugando al 5, para Thomas Scrubb o Westermann. A los tiradores exteriores les generaba tiempo y espacio, independientemente de que estuviese jugando al 4, al 5 o en el banquillo sonándose los mocos. El Obra es el equipo ACB que menos canastas anota de dos puntos.

En esta tesitura, más si, como ocurre estas últimas semanas, fallas también los tiros «cómodos» y te entran dudas (que conducen a cometer más errores), rivales como Manresa o Murcia, que juegan a muchas posesiones (a muchas acciones encadenadas), son peores rivales. Bueno, Murcia es peor rival siempre. Qué bonito, qué simbólico hubiese sido enfrentarnos con ellos vistiendo la camiseta albiceleste.

En la primera parte, la defensa del Obra ganó la batalla táctica y los jugones murcianos tampoco estuvieron inspirados. Buenos minutos de Leo y Thomas Scrubb, los puntos interiores de Blazevic y el básquet, caprichosito, que nos dio cinco puntos sobre la bocina de los dos primeros cuartos, estiraron la ventaja del Obra hasta el 39-28 del descanso.

En la segunda parte Trice y Luther pusieron el listón anotador muy alto, la defensa murciana derrochaba panes consagrados sin que el Obra estuviese acertado desde el tiro libre y su rebote ofensivo nos hacía daño. En ocho minutos, el partido estaba igualado y, quizá, mejores sensaciones en los visitantes. Aguantó el Obra (otra cosa no, pero de sufrir tenemos la enciclopedia completa) y Moncho optó por jugar con Thomas al 4. Después del inverosímil triple de McFadden que empató el partido, 8 segundos eran un mundo para defender los dos puntos de ventaja. Un mondo difficile, pensó McFadden.

 ¿Dónde está tu escarabajo, Sito? ¿Te satisfizo no desear asesinarlo? ¿Te diste gusto con tu misericordia?

Disculpadme, no me había presentado, mi nombre es Gregorio Samsa y soy la falsa voz del armisticio.