Fiesta y «fería»

Miguel Gómez EL ESCÁNER

ANDAR MIUDIÑO

PACO RODRÍGUEZ

05 mar 2023 . Actualizado a las 21:40 h.

Nunca me gustaron las fiestas antes de los partidos. Bien se podía haber puesto este el sábado a las cinco y organizar la fiesta después (Saturday Night lives matter). Aunque sabio sea al respecto, solo nos acordamos del refranero cuando truena: «Quien ríe el último, ríe más tarde». «San Isidro Labrador, pájaro que nunca anida, no pegues más al chaval que ya apareció la petaca». Incluso los que están mal traducidos cobran sentido en su versión en castellano (otro sentido, pero sentido al fin y al cabo). Así, tenemos el popular inglés «Don't laugh, Jack, until the cuckoo finishes his nest» (no vendas la piel del oso antes de cazarlo) o el catalán «No cantis, Glòria, fins que mori la Victòria» (no cantes gloria hasta el fin de la victoria).

Pero lo cierto es que, este primer domingo de marzo, todo invitaba a fiesta: pabellón lleno, camiseta vieja pero nueva (o nueva pero vieja), un fichaje de los Tasmania JackJumpers… Paré en la cafetería del pabellón y pedí un brandi. Bueno, todo invitaba a fiesta menos el «we have sin gas and con leche». I am Francisco Vásquez García, nor vompere mis calliones.

«No te pongas delante de Yabusele, detrás de Poirier ni alrededor de Tavares». La baja de este último impidió que nos mataran con él «ahí», pero nos mataron con los demás desde cualquier sitio.

Hanga sacaba ventaja física de su emparejamiento con Robertson y Musa generaba desde el uno contra uno. Demasiado pronto la renta superó los diez puntos y demasiado pronto llegó la segunda falta de Thomas Scrubb. En el segundo cuarto Causeur y Deck seguían sumando para el Madrid, sin que el Obra encontrase respuestas ni con Westermann ni con Zurbriggen.

Con Phil Scrubb al uno llegó media reacción (también la tercera falta de Thomas) y el 30-44 al descanso parecía un mal menor. Difícil, pero no imposible.

Con los Scrubb, Robertson, Vicedo al cuatro y Blazevic, mejoró el ataque obradoirista. El Madrid seguía sacando ventaja en el emparejamiento de Robertson con Hanga y, si no, pasaba Deck por allí o Musa la tenía guardada, pero el marcador se fue estrechando hasta el 57-66. Difícil, pero menos. Por dejar de intentarlo no fue. El Obra llegó a ponerse a tres puntos, pero dos triples de Sergio Rodríguez y Williams-Goss dieron aire al Madrid. Pues también os digo, si va a quedar para el sobrino, mejor gastarlo en fiestas y en vino.