Fran Camba, el «Numbers» del Obradoiro

Manuel García Reigosa
m. g. reigosa SANTIAGO / LA VOZ

ANDAR MIUDIÑO

Sandra Alonso

Cada semana procesa una ingente cantidad de datos sobre el equipo y el rival

27 ene 2023 . Actualizado a las 17:00 h.

En el vestuario del Monbus Obradoiro hay un integrante que atiende al apelativo de Numbers. Le viene por la serie policíaca del mismo nombre protagonizada por dos hermanos, uno de los cuales trabaja para el FBI mientras que el otro es especialista en matemáticas y sus informes, basados en el análisis de las cifras y las estadísticas, ayudan a esclarecer delitos. El encargado de aplicar el bisturí de la inteligencia artificial al baloncesto en Sar, al propio Obra y a sus adversarios, es Fran Camba.

Así explica el analista su función: «Proporcionar al cuerpo técnico toda la información numérica de datos que sea posible, acerca del rival y de nosotros mismo». La tarea tiene miga.

Todo ese caudal llega a través de una aplicación que la ACB pone a disposición de los clubes, pero precisa una labor de depuración: «Son datos brutos. El play by play te indica que tira tal jugador, en tal minuto desde tal sitio y están estos cinco jugadores en pista. Y así toda una ristra de datos de cada partido de la competición. Ese dato hay que procesarlo, analizarlo y convertirlo en información que esté alineada con el trabajo que quiere hacer el equipo para preparar un partido, en información que sea útil para tomar decisiones a la hora de encarar ese encuentro».

Ese proceso permite saber, por ejemplo, «cuál es el cinco en pista de un rival que anota más puntos, qué jugadores gastan más tiros, en qué momento (el lugar y el segundo de la posesión), que tipo de acciones hacen para consumir esos tiros, cómo son de productivos, cómo es la rotación... Todo ello lo que permite es complementar la información que tienen los entrenadores para preparar cada partido».

Otro frente de trabajo es medir esos datos para ponerlos en contexto: «No es lo mismo un jugador que consigue tres rebotes sobre diez posibles que uno que captura siete de cuarenta». El objetivo es conseguir que «el dato refleje, de la mejor manera posible, la realidad del juego».

Pero conocer el dato no siempre garantiza el antídoto. Sirva como ejemplo el caso de Gerun: «Sabíamos que era bastante más peligroso a la hora de rebotear en ataque de lo que podría parecer a la vista de la métrica tradicional, de captura por partido».

Un trabajo laborioso

Es un trabajo laborioso y de muchas horas. La secuencia temporal a la hora de preparar el partido de este domingo contra el Gran Canaria es la que siguen y se puede trasladar a cualquier semana con una sola contienda: «El domingo quedan descargados todos los datos y empiezo a limpiarlos y procesarlos. Lunes y martes continúa este proceso, estudio al rival, le echo un vistazo a si hay jugadores lesionados o no para tener el contexto. Entre los dos días pueden ser entre 16 o 18 horas para preparar un informe. En paralelo está el scouting técnico y táctico individual y colectivo que hacen los entrenadores. Como muy tarde, el miércoles está toda la información sobre la mesa. Los jueves por la mañana solemos tener la reunión para trazar el plan de partido. Y, en mi caso, a partir del jueves por la tarde empiezo a fijarme en la siguiente jornada y en paralelo completo los datos que la Liga nos proporciona sobre nuestro equipo».

 Todo ello se traduce en que cada semana también se va enriqueciendo el volumen de información acerca del propio Obradoiro y su evolución: «Toda una serie de datos que tomamos para evaluar nuestro juego sobre situaciones tácticas defensivas y ofensivas. Jueves y viernes son los días para esto. El fin de semana el partido y vuelta a empezar».

La inteligencia artificial aplicada a los datos permite ir acumulando una gran información sobre el equipo, tanto de aquellos apartados del juego en los que más destaca y como de los que más le cuestan.

También contextualiza datos, como que el Barça, que es quinto en números de rebotes en ataque, es el que firma un mejor porcentaje de capturas teniendo en cuenta el número de rechaces disponibles.

Todo lo que puede estar baja control, se estudia. Pero después hay días como el del derbi, en que el equipo hace un 5/29 en triples, y una semana más tarde, en Sevilla, 5/9 solo en el primer cuarto. O que el Barça marrase 19 triples seguidos en Sar para después enlazar dos consecutivos que casi le dan la vuelta al partido.

«Moncho ya era igual de meticuloso en A Estrada»

Fran Camba jugó a las órdenes de Moncho Fernández en A Estrada en la década de los noventa, cuando el Alquimista de Pontepedriña hacía sus primeras armas en los banquillos.

Camba subraya que «aparte del color del pelo, sigue siendo el mismo. Ya era igual de meticuloso en A Estrada. Con los medios de aquella época y en la división en la que estábamos (Segunda Nacional, que entonces era la cuarta categoría) ya era igual de profesional. Llevaba el scouting hecho antes de los partidos. Lo que no sabíamos era de dónde sacaba la información. No había Internet, casi no había ni móviles. En el 95, en el 96, en el 97... Al menos nosotros no los teníamos. Siempre conocíamos a los jugadores del rival y el partido estaba preparado». Medio en broma, apunta que «el juego libre», una de las características distintivas del baloncesto cuántico del técnico santiagués, «empezó en A Estrada».

 Por cierto, que lo explica como físico que es: «De todas las diferentes opciones sobre las que puede ir una jugada o una partícula hay diferentes probabilidades de que pueda ir hacia una u otra. Eso es el baloncesto cuántico». Y lo sigue reconociendo en «las fucking rules».

 Fran Camba se confiesa un apasionado de los números y del baloncesto, y un privilegiado por poder disfrutar de ambas facetas profesionalmente.

Primero fueron los números: «En 2013 empiezo a tratar con datos de comercio electrónico en Internet. Al mismo tiempo me llamaba mucho la atención toda esta revolución que había en la NBA de utilizar los números para reunir información y tener ventajas competitivas. Los números y las matemáticas me gustan, por formación y por cómo soy yo. Me encantan la probabilidad, la estadística, los datos... Si además lo juntas con el deporte, mucho más. Empecé por ahí. Como afición, me tomaba tiempo en investigar qué hacían en la NBA, si en Europa había algo parecido...».

Y le llegó la llamada de Moncho Fernández: «Me ofreció ser el analista de datos del club y, evidentemente, dije sí. No sabría precisar ahora mismo si fue en el 2015 o el 2016. Fue en enero. Y fue decir sí e inmediatamente plantear qué íbamos a hacer, porque partíamos de cero. Aquello era un desierto y poco a poco hemos ido construyendo un ecosistema, o una estructura». Hoy nadie conoce mejor las estadísticas del Obra que Camba.