El difícil equilibrio del Obradoiro

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

ANDAR MIUDIÑO

PACO RODRÍGUEZ

El cinco inicial acumula kilometraje a la par que el banquillo va perdiendo peso

20 feb 2022 . Actualizado a las 22:21 h.

El Monbus Obradoiro tiene un cinco inicial que está en la mente de todos los aficionados y que corrobora un simple repaso a las estadísticas. El puesto de base sería el menos definido, pero por los problemas físicos que ha arrastrado Braydon Hobbs. Aun así, el americano ha entrado en el equipo titular en trece de las diecinueve ocasiones en las que formó parte de la convocatoria. Scrubb y Robertson, que se han perdido hasta la fecha un partido por barba, solo empezaron en el banquillo en una ocasión. Birutis fue titular en diecisiete de sus veinte comparecencias, y Ellenson en dieciocho de diecinueve.

El promedio de minutos también es elocuente: Robertson, 29,59; Scrubb, 28,59; Ellenson, 26,51; Birutis, 24,11; y Hobbs, 21,36. El siguiente es Álex Suárez, con 18.23. Pero solo ha entrado en trece convocatorias y vuelve a estar lesionado. Y Zurbriggen está promediando algo más de 16 minutos, en buena medida porque los problemas físicos han lastrado a Hobbs. Todos los demás jugadores están por debajo de los quince minutos.

En el partido ante el Betis, prórroga incluida, Scrubb, Robertson, Hobbs y Birutis acabaron por encima de los 35 minutos.

Son datos que vienen a colación porque esta temporada, más que en ninguna otra, son más acusadas las distancias entre una mitad de la plantilla y la otra.

Si Braydon Hobbs está en condiciones, lo normal es que asuma buena parte de los minutos en la dirección de equipo y que Zurbriggen vaya ganando terreno paulatinamente, con Oliver al quite. Cuando ha tenido que asumir más protagonismo, el argentino no se ha arrugado.

A partir de ahí el equilibrio es más inestable. Beliauskas, desde el parón por el covid-19 y la lesión, está lejos de ser el escolta que daba descanso de calidad a Robertson. En el puesto de cinco, Birutis se afianza muy por delante de Okouo, que ha dejado algún que otro expediente notable, pero a cuentagotas. Scrubb es el que está firmando un rendimiento más uniforme y más notable. Eso se traduce en menos tiempo en cancha para Álvaro Muñoz.

El enigma Ellenson

Y el mayor enigma es Henry Ellenson, que llegó para ser un referente en el Monbus Obradoiro e incluso en la ACB, y que se va diluyendo. Son mejores sus números que sus sensaciones. Que Vicedo acabase jugando el último cuarto ante el Betis por delante del americano es un dato significativo. Todo se complica un poco más con las lesiones de Álex Suárez, que era el sexto jugador.

Las estadísticas dicen que los puntos anotados por jugadores que salen desde el banquillo están en un nivel discreto y que dos de las siete victorias conseguidas por el equipo llegaron en las dos ocasiones en las que fue mayor esa aportación: 34 puntos frente al Joventut (con mención especial para Álvaro Muñoz, con 15, y Beliauskas, con 12), y otros 34 en Sevilla frente al Betis (ese dís Scrubb no fue titular y acabó con 17). En el último encuentro en Sar, ante este mismo adversario, el banquillo se quedó en once puntos. Pero aun fue más baja la anotación andaluza en esta faceta, con ocho, y el conjunto andaluz se llevó el triunfo.

En el triunfo ante el Fuenlabrada también hubo una aportación notable de los jugadores de refresco, con 29 puntos (entre ellos, diez de Beliauskas y otros diez de Álvaro Muñoz).

Esas tres fueron las tres primeras victorias del Obradoiro. En las otras cuatro, el peso de los titulares es claramente superior: ante el Zaragoza, 18 puntos de Scrubb, 11 de Hobbs, 17 de Ellenson, 17 de Birutis y 16 de Robertson; frente al Burgos, 21 de Scrubb, 12 de Hobbs, 23 de Ellenson, 12 de Robertson y 14 de Okouo, que fue titular en ausencia de Birutis; en el derbi ante el Breogán, 13 Scrubb, 11 Hobbs, 13 Ellenson, 26 Birutis y 21 Robertson; y contra el Andorra, 22 Scrubb, 15 Hobbs, 12 Ellenson y 19 Birutis.

El Obradoiro está buscando un refuerzo para el juego interior. Por ahí puede llegar una inyección de mejora, sin olvidar una mayor aportación del banquillo y que cuatro o los cinco con más minutos rindan de manera notable o sobresaliente. El equilibrio está más complicado que nunca.