No me gustan las fallas


No entiendo a los valencianos, lo siento, esa devoción por el fuego y los petardos. Quizá porque en mi niñez no jugué en sus playas ni escondido tras las cañas duerme mi primer amor, después de correr delante de un toro, las fallas son la diversión a la que menos sentido le encuentro. Tampoco entiendo a los alemanes y se lo conté a mi profesora de inglés en la “conversation” de esta semana. Por temas laborales, le expliqué, estuve en Holanda y Alemania. En Holanda trabajamos y nos divertimos, en inglés, en castellano y por señas. En Alemania trabajamos en alemán. No, Miguel -me replicó. En Alemania también nos divertimos (la muy cabrita resultó ser alemana) pero no contigo. No sabía dónde meterme, más o menos como la defensa del Obra en la primera parte.

En la segunda parte se cerró mejor el rebote pero la defensa no mejoró. Al acierto de Steven Enoch en la pintura le contestaron Kalinic, Prepelic y Guillem Vives. Hicimos dos o tres amagos de remontada que murieron en el desacierto desde la línea de tres, construir para acabar ardiendo como ninots.

No me gustan las fallas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

No me gustan las fallas