Descifrando enigma


La Liga Endesa este año parece la Autovía Santiago-Lugo. Se aplazó la inauguración, se juega por tramos y no está muy claro cuándo podrá terminarse, si es que algún día se termina.

El Obradoiro volvía a competir hoy, 41 días después. Una cuarentena de las de verdad y no las de marca blanca de 14 días; el responsable de la campaña «Bienvenidos a la cincuentena» merecería el Sol de platino. Tras 41 días parado, el Obra arrancó con dudas, se caló y volvió a coger velocidad con Daum jugando al tres y, también hay que decirlo, Balvin descansando.

¡Balvin! En el partido de Bilbao se acercó a Birutis, imparable en las primeras jornadas de liga y le dijo: en esta zona no hay camas pa tanta gente. Pa fuera, pa la calle. La segunda falta del checo al inicio del segundo cuarto lo llevó de vuelta al banquillo. El Obra tomó siete puntos de ventaja, pero faltó continuidad y, sobre todo, contundencia en el rebote defensivo.

 La escapada buena pareció llegar en el tercer cuarto. El ataque bilbaíno estaba atascado y, con un Daum que recordaba al que vimos en los torneos de verano de la NBA, el Obra soñó con remontar los 18 puntos del partido de ida. Fuera por cansancio, por falta de puntería desde la línea de tres o porque Bilbao recuperó el acierto y estiró el oxígeno de Balvin hasta el último aliento mientras Moncho, en cambio, prefería recargar la bombona de Daum, la ventaja quedó reducida a cinco puntos con poco más de dos minutos de juego a pesar del buen trabajo de Czerapowicz en el rebote ofensivo. Mumbrú quiso sorprender colocándose en una zona 2-3 y el ataque del Obra, efectivamente, pareció sorprendido; sin embargo, le gustó. Cohen, hizo una buena lectura del desplazamiento de los dos defensores frontales y se abrió para anotar un triple que resultaría definitivo.

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