El Obradoiro completó la primera sesión del año con todos los jugadores en Sar
24 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.El 29 de diciembre el Monbus Obradoiro paró las máquinas. Confirmado un positivo en el plantel, los demás integrantes del primer equipo se aislaron en sus domicilios y las pruebas PCR siguieron revelando contagios. De la expedición que había viajado a Murcia el fin de semana anterior solo se salvaron dos integrantes. El 23 de enero fue el día de regreso y reanudación en pleno a Sar. Jugadores, entrenadores y fisioterapeutas volvieron a coincidir sobre el parqué.
Probablemente Moncho Fernández hubiese podido hacer suya la frase que pronunció Fray Luis de León en su retorno a la cátedra, tras casi cinco años en prisión: «Como decíamos ayer...». En el caso del Obra, el paréntesis, también obligado, fue más corto, de casi un mes. Y no es uno el que ha regresado sino todo el grupo, para seguir de igual manera que antes del parón.
De ese extraño salto temporal daba cuenta la mascota, que todavía lucía gorro de Papá Noel detrás del banquillo santiagués.
No fue como el primer día de pretemporada porque algunos ya habían coincidido en jornadas previas. Pero sí estaban todos juntos de nuevo por vez primera.
No había rastros de sobrepeso por ningún lado. Antes al contrario, Birutis parece una lámina y, desde la distancia, jugadores como Álvaro Muñoz y Jake Cohen también semejaban más afilados. Recuperar el tono muscular es una de las tareas más urgentes.
Moncho Fernández se encontró con dieciséis jugadores a sus órdenes, los catorce de la primera plantilla y dos refuerzos del equipo de EBA, Cubero y Guille. Rafa García, que todavía no puede hacer ejercicios con balón, solo estuvo en la primera parte y volvió a la conclusión.
Los distribuyó en tres grupos que dedicaron buena parte de la sesión a ensayar jugadas de cinco contra cero, sin oposición ni contacto. Uno de los quintetos estaba integrado por Pepe Pozas, Oliver, Álvaro Muñoz, Álex Suárez y Birutis; otro por Koniaris, Robertson, Guille, Enoch y Cohen; y el otro por Kartal Ozmizrak, Beliauskas, Czerapowicz, Daum y Cubero.
Moncho Fernández aprovechó alguna de las pequeñas pausas para la hidratación a fin de intercambiar impresiones con el último en llegar, Antonis Koniaris.
Cuando la mañana se acercaba ya al final, Enoch demostró que mantiene las fuerzas intactas después de la cuarentena. Al ejecutar un mate destrozó el cristal del tablero, aunque no llegaron a caer los trozos sobre el parqué. Tan espontánea fue la cara del pívot tras el involuntario destrozo como la reacción del grupo, que lo arropó con un simpático aplauso.