Daum: «Son derrotas que duelen»

El pívot es la imagen de un vestuario que encajó el resultado con decepción y sin excusas


santiago / la voz

Quedarse a las puertas de una remontada heroica no fue consuelo para el Monbus Obradoiro. No había más que ver las caras de los jugadores en el vestuario, a la conclusión de la contienda. No había música. Sonaban los silencios. Y entre todas las caras de dolor también estaba la de Mike Daum. No hacía falta preguntarle por el tiro libre que se le escapó a falta de cuatro segundos. Ante el Fuenlabrada anotó la canasta de la victoria. Frente al Burgos estuvo muy cerca de posibilitar una prórroga.

Su reflexión era colectiva e inequívoca: «Todos en el Obradoiro jugamos muy duro, mostramos mucha resistencia como equipo, porque estuvimos por debajo la mayor parte del partido y sacamos nuestro carácter para volver y darnos la oportunidad a nosotros mismos de poder ganar el partido. Trabajamos muy duro toda la semana para sacar este partido y al final se lo acabaron llevando ellos, son de estas derrotas que duelen».

Posición nueva

La acumulación de percances en el perímetro llevó a Moncho Fernández a probar con el pívot en la posición de alero alto, en el segundo cuarto. Daum asume las exigencias del guion de buen grado: «En los entrenamientos Moncho ya me movió a la posición de tirador, por lo que ya estaba preparado para ese rol, y cuando tuve la oportunidad solo quería asegurarme de que estaba haciendo todo bien en esa posición. Pero como ya dije, nuestros jugadores hicieron un gran trabajo. Estar fuera de nuestras posiciones en muchas ocasiones y hacer de eso una fortaleza para librar cada batalla es bueno».

Lo que no había en el vestuario del Obradoiro eran excusas. No hubo una sola voz que recordase las circunstancias que envolvían al partido.

Si en el Burgos los dos bases, Fitipado y Bassas, jugasen con problemas físicos, si McFadden reapareciese tras casi tres meses en el dique seco y Todoko fuese baja, el escenario cambiaría sustancialmente. Daum no puso el foco en los problemas puntuales sino en los méritos del rival: «Son uno de los mejores equipos de la ACB a día de hoy, con los jugadores que tienen, es difícil. Hicimos muy buenas defensas y sin embargo eran igualmente capaces de levantarse y convertir el triple, conseguían buenas penetraciones incluso con la defensa encima. Es algo en lo que tenemos que seguir trabajando, el ser capaces de conseguir la manera de ganar».

Lo que no cambia en el Obradoiro, gane o pierda, es la filosofía de pasar página de inmediato para centrar la atención en el siguiente partido. El venidero fin de semana el colectivo de Moncho Fernández abrirá la segunda vuelta a domicilio, ante el Andorra de Nacho Llovet.

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