La batalla de los triples


Se citaron en Sar los dos equipos de la Liga Endesa que dedican un porcentaje más alto de sus posesiones a lanzar de tres, toda una declaración de intenciones para lo que se podría ver durante el partido.

No hay este año una combinación de bases y escoltas que acumulen el consumo y la eficiencia lanzando de tres como la de Burgos, un equipo de un potencial ofensivo excepcional, muy por encima de la media de la competición y muy por encima de las ocho victorias con las que se presentaron en Santiago. Por eso el partido iba mucho más de meter que de encajar.

Pensar que Burgos pudiera rendir por debajo de 1,09 puntos por posesión se antojaba utópico. Solo había sucedido en tres partidos esta temporada, y esta circunstancia obligaba al Obra a estar especialmente acertado en ataque para alcanzar, como mínimo, esa cifra, y el camino más rápido siempre es acertar desde el triple y no perder posesiones. Los locales hicieron casi todo bien en defensa, pero los pocos errores se tradujeron en un exceso de puntos para los de Burgos. El Obra logró llevar un volumen muy alto de lanzamiento de los rivales al tiro de dos, y logró que rindieran muy por debajo de su media esta temporada, pero pagó alto los errores en el rebote defensivo. Hasta cinco triples de los visitantes llegaron de segundas opciones, una cantidad de puntos elevadísima para un partido jugado a menos de 80 puntos. Si a esto unimos el balance final ofensivo del Obra desde el triple, la posibilidad de ganar queda reducida casi al mínimo.

Se cierra la primera vuelta con un balance por encima de lo necesario para el objetivo final del Obra con siete de las doce victorias necesarias para la permanencia.

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