Moncho Fernández: «El primer año en ACB fue más duro»

El Alquimista de Pontepedriña pasa revista a su novena campaña en Sar, una de las más difíciles


Moncho Fernández suma en el Obradoiro un ascenso, ocho permanencias y un sinfín de vivencias con la ilusión intacta.

-¿Esta ha sido la temporada de más desgaste?

-Tendría que decir que sí por ser la última pero, a fuer de ser sincero, quizás el primer año en ACB fue más duro.

-Con una trayectoria inversa.

-Sí. Pero desde el punto de vista personal, la primera fue mucho más compleja y tuvimos que hacer muchas machadas para conseguir la permanencia.

-El mejor Obra en las primeras 21 jornadas y el peor de las 13 últimas. ¿Hay una explicación para semejante contraste?

-Es difícil responder. Los datos son innegables. Esto ha ocurrido así. Desde un punto ve vista baloncestístico habría que analizar partido por partido. Han ocurrido cosas que te llevan a pensar que qué más puede pasar. Hemos ido a jugar un encuentro muy importante a Gipuzkoa y se lesionan Simons y Singler por la mañana. En el partido del Estudiantes ver a Kostas fallar tres tiros libres consecutivos es algo que probablemente no se va a repetir. Es casi imposible. Nos ha pasado de todo. Contra Fuenlabrada, de los últimos seis tiros libres fallamos cinco, vamos a la prórroga y perdemos. La estadística dice que nuestro porcentaje del tiro de dos bajó enormemente y también nuestro porcentaje en el tiro de tres en dos jugadores muy importantes como Ben y Kostas. Se dice que si es el Obradoiro que ha encajado más puntos, sin embargo las estadísticas de puntos recibidos por posesión indican que estamos en mitad de la tabla, en la ACB más anotadora. Esa es la tendencia del baloncesto. Buscar una sola explicación es muy difícil.

­- Tras la victoria ante el Breogán, la décima, ¿se fue para casa convencido de que la permanencia estaba casi hecha?

-No, porque no hago esas reflexiones. Igual que en la racha tan terrible que tuvimos no me paro a darles vueltas a qué puede pasar si... Me centro en lo inmediato, en qué podemos hacer para ganar.

-Ahora otro partido, en el polo opuesto. ¿Con qué cuerpo volvió a casa tras la derrota ante Fuenlabrada en Sar?

-Muy mal, pensando que qué gran oportunidad habíamos perdido. Lo he revisado muchas veces. Las acciones que metimos en los dos primeros cuartos y nos permitieron coger la ventaja que cogimos (21 puntos), y la cantidad de tiros libres que fallamos en los últimos minutos justo antes de la prórroga fueron definitivos. Me fui muy frustrado. Habíamos jugado increíble los dos primeros cuartos. En los siguientes no jugamos mal, pero tuvimos poco acierto.

-¿Cómo viven todos estos vaivenes en casa?

-Mi familia es muy sabia en ese aspecto. Cuando entro por la puerta se habla de todo menos de baloncesto. Imagino que la procesión va por dentro. Mi hijo, que juega, y mi mujer sufren. La niña es más pequeña. Pero somos optimistas por naturaleza y sabemos que si hay la posibilidad de que vaya bien, va a ir bien. No nos flagelamos, sino todo lo contrario. Nos animamos sabiendo que las cosas pueden ir bien.

-¿Por la calle notó alguna diferencia en el trato?

-Este mediodía fui al gimnasio antes de la hora habitual. Me he encontrado con gente con la que no coincido. A mi lado estaba un señor mayor que yo. Al acabar de hacer sus ejercicios me tocó en el hombro. Yo tenía los cascos. Me los quité. Y me dijo «os galegos e os santiagueses estamos moi orgullosos de ti e do traballo que fas». Pasé de 150 revoluciones a 270. Me he encontrado mucha gente que me ha dado ánimos. Y la que me ha reprochado algo fue con mensajes del tipo «como nos habéis hecho sufrir este año». Imagino que habrá críticas, lógicamente, cuando pierdes este número de partidos. Pero los que se han dirigido a mí siempre ha sido para animar.

-¿De verdad que no ojeaba la clasificación y los calendarios de los rivales directos?

-No. No me aporta nada eso. Es absurdo. ¿Cómo voy a pensar a ver si pierde este o aquel? ¿Qué hago ese día, dejo de entrenar?

-No son cosas excluyentes.

-No. Lo que hay que ver son los resultados al acabar la jornada. Lógicamente, eso lo hacía. Pero el esfuerzo de ver qué pueden hacer o dejar de hacer los demás... Me da una pereza enorme. Sería hacer algo que no me va a aportar nada, salvo desasosiego. Tengo que centrarme en lo que puedo controlar.

-¿Es pronto para hablar del nuevo proyecto?

-Sí. Estamos mirando múltiples opciones que se pueden abrir, como siempre hacemos.

-¿Intentarán meter más experiencia en el juego interior?

-Nacho y Maxime son dos jugadores muy expertos. Nick siguió de la temporada pasada. Y llegaban dos apuestas, Vlado y Tryggvi. El planteamiento no fue muy diferente a otros años.

-Acaba contrato Sàbat. ¿Van a buscar otra configuración en esa demarcación?

-No estamos en ese punto. Estamos aún en el proceso de análisis.

«Parecerse a Woody Allen es fantástico, si alguien me ha hecho reír en el cine es él»

En casi una década en el Obra Moncho Fernández conserva la esencia en el discurso y el día a día, pero se van notando los cambios del paso del tiempo.

-Dice un amigo común que cada vez se parece más a Woody Allen.

-Lo único que me fastidia de eso es que Vicky Cristina Barcelona no hay quien la vea. Ha hecho muy buenas pelis al principio. Parecerse a Woody Allen es fantástico, si alguien me ha hecho reír en el cine es él. Aunque las últimas no son tan buenas como las primeras. No sé si irá por ahí el cabroncete.

-Creo que apuntaba más al parecido físico.

-Las gafas... Tengo más pelo y toco bastante peor el clarinete.

-Una pregunta que siempre le hago. ¿La ilusión sigue siendo la del primer día?

-Cuando digo lo de que el baloncesto es la más importante de las cosas menos importantes, es cierto. En el momento que tienes eso claro, todo es más fácil. Soy una persona muy afortunada. Entreno al equipo de mi casa, la gente me quiere. También los habrá que me critiquen, con buena lógica. Pero lo que recibo es una cantidad de cariño enorme. ¡Cómo no voy a estar ilusionado! Me pagan por hacer lo que más me gusta. Estoy superilusionado.

«La evolución de la Liga Endesa y la NBA se inclina al lado ofensivo»

El Baskonia, que acredita la mejor defensa de la ACB, acaba de caer a ante la vocación anotadora del Zaragoza.

-¿El ataque pese cada vez más en el baloncesto?

-Sin duda, por una sencilla razón. El ataque es acción y la defensa reacción. La evolución de la Liga Endesa y la NBA estos años se inclina al lado ofensivo, a cuántos puntos eres capaz de meter por posesión. Dónde tienes más capacidad de decir es en el ataque, porque eres tú el que tiene la posesión.

-Bajaron los dos equipos con peor porcentaje en el tiro de tres, también de los que menos se prodigaron en la larga distancia. ¿El triple es cada vez más determinante y condicionante?

-Sí. Un 50 % de acierto para un tiro de dos es un buen porcentaje. Equivale a un punto por posesión. Un 33 % es un porcentaje normalito en el triple. También supone un punto por posesión. Si tiras con un 37 %, ya es uno como algo por posesión. Desde el punto de vista numérico ya compensa. Además, hay una realidad que cambia el juego: el tamaño de la pista. Es el mismo de siempre, pero el tamaño de los jugadores y la velocidad a la que recorren los espacios no es igual. Buscar una ventaja interior, un aclarado, es muy complejo. En cambio en los lanzamientos de larga distancia suele haber más espacio.

-El Obra es el segundo equipo que más ha tirado de tres. ¿Le ha faltado buscar más acciones de uno contra uno?

-Eran las características de nuestros jugadores. Y hemos tenido muchas acciones de uno contra uno de espaldas, no de cara. En la primera vuelta nuestros interiores tenían un porcentaje altísimo, por encima del 60 %. En cambio en el último tramo de liga estuvimos en un 33 %. ¿Qué es más uno contra uno, jugar de espaldas al aro o buscarlo de cara? Vlado, Nacho, Kyle han buscado muchas veces jugar de espaldas. Y nuestro penetradores eran David y Andy.

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