Las pérdidas de balón


El Obradoiro necesitaba resolver sus problemas ofensivos para cerrar definitivamente la temporada. Esta racha negativa acumulada en los últimos diez partidos estuvo más relacionada con el rendimiento ofensivo del equipo que con su defensa.

No es normal, por ejemplo, que el mejor porcentaje de acierto en el tiro libre de toda la liga, por encima del 80 %, acumule 22 errores en los últimos tres partidos y se quede por debajo del 72 %, ni que se fallen lanzamientos cercanos al aro, de alto porcentaje, como ocurrió contra Gran Canaria. Retornar a la cifra mágica por encima de 1,20 puntos por cada tiro de tres intentado, volver a las 70 posesiones como máximo y controlar las pérdidas volvían a ser los parámetros sobre los que asentar la victoria.

Enfrente, un equipo de corte muy similar, ritmo bajo, elevadísimo consumo de lanzamientos de tres, excelentes bases pasadores, sobre todo Bassas, y varios especialistas en el triple, especialmente los cuatros, Abromaitis y Gillet.

El partido se cerró muy por debajo de setenta posesiones con un rendimiento en el lanzamiento extremadamente alto en ambos equipos. Esta vez la vía de agua que no pudo tapar el Obra fueron las pérdidas. En este contexto desperdiciar catorce posesiones es un lastre demasiado alto.

El aspecto positivo para afrontar los dos próximos partidos es que el equipo recobró su confianza ofensiva, rindió por encima del acumulado en la temporada y pudo reengancharse al partido en el tercer cuarto.

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