La falla de San Andrés


Tranquilo, lo que se dice tranquilo, no llegué al pabellón y el principio del partido no me ayudó en absoluto. A pesar de comenzar con Navarro de base para emparejarlo con Hannah, el equipo volvió a tener muchos problemas en defensa (26 puntos encajados en siete minutos) y, lo que es peor, esa sensación de que todo lo que puede salir mal saldrá peor: triples encajados sobre el final de posesión, dos jugadores que se tiran a recuperar un balón y terminan echándolo fuera o dejándolo en manos de un rival que anota otro triple y un trío arbitral que desesperó tanto a Brodziansky que terminó por fallar solo debajo del aro por estar más pendiente de la falta que le iban a hacer y no iban a pitar que de meter la canasta (aunque es justo reconocer que este muchacho lleva varios partidos fuera de cobertura). Y el Herbalife Gran Canaria cogió la primera ventaja en el marcador.

Pidió tiempo Moncho, rotó jugadores, provocó una técnica y se caldearon el equipo y la afición. Más intenso en defensa, llegó al descanso solo cinco puntos abajo. Pudo ser mejor pero el equipo siguió atacando con mucha más ansiedad que acierto: es más fácil meter dos triples que encajarlos entre el aro y el tablero.

El inicio del tercer cuarto fue similar al primero. Herbalife volvió a encontrar aro con facilidad y nosotros... Nosotros ya no metemos ni los tiros libres. Y Herbalife llevó la segunda ventaja un poco más allá: 14 puntos al final del tercer cuarto.

Si en el segundo cuarto Herbalife se cohibió ante la intensidad del Obra, ahora Hannah ya no soltó el timón. No se borró el Obra, se tiró a por todos los balones divididos aunque estuviesen divididos por cero, pero la falla de San Andrés tiene menos depresión que nuestro ataque.

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