Palabra de Simons y Brodziansky

Ambos dieron prioridad al Obradoiro y esperaron hasta que se cerró el acuerdo


santiago / la voz

Ben Simons y Vladimir Brodzianksy dieron prioridad al Monbus Obradoiro en verano cuando se vieron en la tesitura de buscar equipo para esta temporada. El soldado Simons, siempre a la orden, acabó la pasada campaña sabiendo que tenía opciones de seguir a las órdenes de Moncho Fernández. Le dijo a su agente que no escuchase ofertas hasta que se pronunciase el club, y cumplió. El inspector Gadget, el pívot de variada gama de recursos no siempre ortodoxos, aceptó esperar unos días, hasta que se despejase la incógnita Pustovyi. También cumplió.

Uno y otro le dijeron sí al Obradoiro sin flirtear con otros pretendientes, por distintas razones. En el caso del ala pívot americano, la apuesta entra en la categoría de doble contra sencillo. Venía de un curso en el que empezó jugando en la demarcación de cuatro, que no es la preferida por él. Estaba sobre aviso. Pero acabó moviéndose más en el perímetro, en su sitio, y a partir de ese momento disfrutó del baloncesto como no lo había hecho antes. «La espera, en verano, no fue estresante pero sí se hizo larga -explica-. Quería quedarme, aunque también sabía que ocupar ficha de extracomunitario lo hacía más difícil. Supongo que hubo alguna que otra oferta, pero le dije a mi agente que no me las trasladase». Ni siquiera a posteriori.

De la integración e identificación de Ben Simons con el Obradoiro da fe una frase de su agente: «Es la primera vez que me pasa con un jugador americano que juega poco y no se queja», en el primer tramo del pasado curso. Con el paso de las jornadas acabó ganando cuota de minutos en el equipo, alejándose de la pintura hacia el perímetro. Y le cogió el gusto.

Primer año como profesional

Brodziansky está ante su primera experiencia en el baloncesto profesional. En su caso, fue la agencia de representación la que decidió y a él le pareció bien. Las conversaciones arrancaron en la Liga de Verano, en Las Vegas. Y ahí quedaron sentadas las bases del acuerdo, a expensas de lo que pudiera pasar con Pustovyi. «Mis agentes -comenta el pívot eslovaco- me dijeron que era una buena opción para crecer, que valía la pena esperar. Es la segunda mejor liga del mundo».

Esa recomendación es también indicativa de cómo han cambiado las cosas en la última década para el Obra. Ya no es aquel gran desconocido que irrumpió en la élite casi de la noche a la mañana.

Simons da tres razones para explicar su idilio con el Obradoiro: «La primera es la afición. Se vuelca siempre. Es muy distinto a otros sitios. La segunda, aunque puede sonar repetitiva, es que el Obra es una familia. Todo el mundo se preocupa por todo el mundo. Es un club muy bien organizado. Y la tercera, es un sitio ideal para jugar al baloncesto».

Brodziansky subraya que esta es su primera experiencia en un club profesional, por lo que no tiene elementos de comparación. Sin embargo, suscribe lo de que «es como una gran familia. Se preocupan por los detalles pequeños». Y añade otro dato: «Se cobra al día».

El ala pívot americano y el pívot eslovaco son de esos jugadores que siempre transmiten alegría en un vestuario. Responde a su manera de ser. «No me gusta que se noten las preocupaciones», proclama Ben Simons. «Disfruto el momento. Vivir del baloncesto es un sueño», refiere Vladimir Brodziansky.

Concentración, defensa y apoyo de la afición para encarar el derbi

Brodziansky vivió en primera persona el derbi de Lugo. Simons, lesionado, lo procesó como un espectador a pie de pista. Los dos coinciden en que la defensa del Breogán condicionó el partido. «Trabajaron bien atrás y nos faltó acierto -recuerda Simons-. Nos costó salir en los bloqueos». «Nos llevaron a situaciones en las que no estamos habituados -añade el pívot eslovaco-. Pero ha pasado ya bastante tiempo y creo que estaremos preparados para que no se repita. Además, tenemos a Ben de vuelta». También coinciden en que el ambiente jugó un papel importante y ahora, al ser el choque en Sar, será la afición del Obradoiro la que se haga notar.

Los dos saben que «es un partido especial» y, al mismo tiempo, lo ponen en contexto, porque cualquiera que sea el resultado todavía quedará mucha tela por cortar.

El Obra llega por delante en la clasificación. No obstante, Brodziansky apunta que «en la Liga Endesa cualquiera puede ganar a cualquiera». Apela a la «concentración y la defensa, y a minimizar las pérdidas de balón. Cada victoria cuesta un mundo. Habrá un gran ambiente y la afición estará de nuestra parte».

Simons confía en que el equipo sea capaz de mantener la buena línea de juego con la que llegó al parón. Considera que el apoyo de la grada puede ser un factor diferencial: «Jugamos en casa». Y llama la atención sobre lo igualada que está la clasificación, con los puestos de play off cerca, pero también con la amenaza del descenso a una corta distancia.

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