El Andorra sube a la clase media

Con cinco millones de presupuesto se codea con las alternativas de poder


santiago / la voz

El Morabanc Andorra es un ejemplo de lo que podría ser el Monbus Obradoiro con el doble de presupuesto. El club del principado puso el equipo en manos de Joan Peñarroya en el verano de 2010, en LEB Plata. Dos años después ascendió a LEB Oro. Tardó otros dos años en dar el salto a la ACB. Y después de dos campañas moviéndose en el último tercio de la clasificación, lleva otros dos cursos en los que ha dado un salto cualitativo a la par que ha subido su presupuesto.

El Andorra se sitúa ahora algo por encima de los cinco millones de euros, con la ventaja añadida de tributar un tipo único impositivo del 10 %. No es un dato baladí ya que un jugador que cobre limpios 100.000 euros, al Andorra la cuesta 110.000 y al Obradoiro 144.000.

Llegar a esos cinco millones de presupuesto le permite acceder a un mercado de jugadores con experiencia en Euroliga como Blazic, Jankovic o Colton Iverson, con el valor añadido de que los tres conocían la Liga Endesa, como es también el caso de Jaime Fernández, Shurna, Diagne y Stevic.

El año pasado ya jugó la Copa del Rey. Esta temporada, tras una primera vuelta en la que compatibilizó Liga Endesa y Eurocup y en la que no tuvo mucha suerte con las lesiones, se quedó a las puertas. Y ahora tiene las eliminatorias para luchar por la Liga al alcance de la mano.

Esta campaña el Andorra es un equipo muy difícil de batir en su feudo. Allí solo ganó el Fuenlabrada por un punto, el Baskonia por tres y el Burgos por ocho. Los poderosos Real Madrid y Barcelona doblaron la rodilla. Lo mismo que el Unicaja de Málaga.

Un equipo con muchos puntos

Moncho Fernández advierte de que es un equipo que maneja varios registros pero que siempre trata de imprimir un alto ritmo de juego. Entre otras razones, porque dispone en sus filas de tres de los mejores recuperadores de la ACB: Albicy, Jaime Fernández y Blazic. «Tienen muchos puntos en muchas posiciones», añade. Y a eso se le suma que «varios jugadores están en un momento excepcional».

En sus tres visitas anteriores, el balance del Obradoiro es de dos victorias (cuando los presupuestos entre ambos clubes eran más parejos) y una derrota, el pasado curso, 91-87.

Llegará al partido después de perder los tres últimos encuentros en la prórroga, una situación que pesa en el ánimo del colectivo, tal y como reconoce el técnico. Pero también apunta que no hay margen para las lamentaciones sino para «pensar en las cosas que se están haciendo bien para ganar partidos y evitar los errores».

Y sin olvidar la pizca de fortuna en pequeños detalles que en contiendas tan igualadas como las tres últimas cobran mayor relieve: «Un tiro libre que no entra, una bandeja que se sale, una falta que no te pitan».

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