Más equilibrio en el Obradoiro

Encara el último tercio de curso con trabajo táctico avanzado

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santiago / la voz

Atrás quedan veinte jornadas, Por delante, catorce, poco más de un tercio para acabar el curso. Y el Obradoiro encara el tramo decisivo con un balance de diez triunfos y diez derrotas, al acecho de la zona de play off. Los números dicen que el equipo tira más y mejor que la pasada campaña, sobre todo en triple.

Gonzalo Rodríguez, ayudante de Moncho Fernández, apunta que esa mejoría en la larga distancia no responde tanto a un cambio de estilo en el juego cuanto a que esta campaña hay más tiradores en el equipo: «Thomas acredita un 46 % desde detrás de la línea de 6,75 metros, con una media de cinco tiros por partido; Bendzius está lanzando mejor; tenemos también a Alberto. Sabat no está con su mejor porcentaje, pero estamos seguros de que va a meter más. Radovic lleva 8 de 25. Laksa y Simons tienen buena mano, Pozas también hace daño. Casi todos los jugadores pueden amenazar en el triple».

El equipo se adapta al plantel

Subraya, no obstante, que no es algo que se diseñase así en la pretemporada. Sucede que se fue configurando una plantilla con muchos tiradores y ese perfil se traslada al juego.

Gonzalo Rodríguez también apunta una diferencia sustancial entre esta campaña y la anterior: «Hace un año, las lesiones nos obligaban a una reconstrucción permanente. En este, a estas alturas, el equipo tiene ya un alto nivel de desarrollo táctico, sabe a qué quiere jugar, se conoce las normas defensivas. Pepe, Albert y David, los bases, dominan todas las situaciones. Estamos en ese punto en el que ya es posible ajustar pequeños detalles de cara a cada partido».

Asimismo, apunta que en ese proceso de construcción, además de que las lesiones respetan al equipo, el último en llegar, Nick Spires, «se metió muy rápido en el equipo. Es superinteligente. Ya lo sabíamos, pero ha superado las expectativas».

Gonzalo Rodríguez es el encargado de hacer horas extra con los bases y los jugadores del perímetro. Entre ellos, Thomas, del que confirma que «es distinto a todos, al margen de lo bueno y lo malo que tenga, por su autoexigencia». Y añade: «Como ayudante, es un reto trabajar con él, analizar cada partido y proponerle cosas nuevas en las que mejorar. Siempre está dispuesto a trabajar. Además, tiene sus propias rutinas de ejercicios que lleva años haciendo, y no se las salta».

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