Esta tarde se estrena la película «Little Galicia», en la que tiene un papel protagonista
17 abr 2015 . Actualizado a las 18:28 h.Fran Grela, delegado del Obradoiro Rio Natura Monbus, sabe de primera mano cómo son los nervios previos a cada partido. Este fin de semana el equipo no juega, pero también está en capilla. Porque además de integrante del cuerpo técnico es actor y hoy se estrena su última película, Little Galicia, de Alber Ponte.
-¿Son distintos los nervios de una remontada como la del domingo ante el Bilbao y los previos a la emisión de la película?
-Es muy diferente. En Sar estás con la adrenalina, sin tiempo para los nervios. Puedes animar, puedes empujar, como el público. Con la peli, lo que se podía hacer ya se hizo. Esperas a ver la acogida, si la gente va... Los nervios son de otro tipo.
-Ese partido daba para una película.
-Para una épica, dándolo todo, porque ves que no puedes y ellos siguen anotando. Pero no te rindes, sientes el aliento de las cinco mil personas de Sar que no te dejan, te contagias, vas creciendo, cada balón robado y cada canasta que ellos no hacen es una victoria. Sí, cine épico.
-Póngale el título.
-La gran remontada, aunque sea tópica. Como La gran evasión... O Sangre, sudor y lágrimas. Es lo que costó.
-También el Obradoiro tiene una historia de cine, ¿no?
-Sin duda. Su historia es una película. Siempre cuento una anécdota. Hace veinte años, recuerdo a mis tíos con los ojos casi llorosos, aquel día del Murcia, diciendo esto se acabó... Verlos ahora en la grada, con más años, reviviendo lo que no pudieron en su momento... Tiene esa parte de justicia poética, de cine, de tantos años esperando, de vencer a algún Goliat. Somos la ciudad más pequeña de la ACB. Hemos sido capaces de ganar en un año a todos los rivales de Euroliga... También ha habido algún batacazo, pero todo eso daría un buen guion.
-¿En ese vestuario hay más protagonistas con alma de actor que Fran Grela?
-(Risas). Es difícil decirlo. De alguna manera, todos somos un poquito actores, esto es un pequeño circo. Cada vez que damos un grito, nos animamos, interpretamos un pequeño personaje que sale solo.
-Por cierto, Real Madrid, Málaga y Baskonia. Quedan tres superproducciones en Sar.
-Sí, claro. Queda lo más duro, o no. Es el tópico de nada que perder y mucho que ganar, aunque cada partido es una oportunidad para vencer. La motivación te la da el rival. Para eso están trabajando todos ya. Siempre mejor desde esta tranquilidad que como el primer año en la ACB, que íbamos con más apuros en la clasificación.
-¿Ve a sus compañeros de cuadro técnico en algún papel, o en la piel de algún actor?
-A Moncho lo veo como director, no como actor. Sería un director perfecto. Hay muchos paralelismos, más con el teatro que con el cine. Dirigen un grupo humano, tienen que trabajar juntos para lograr un objetivo, sea interpretativo sea de juego. El pick and roll es una coreografía. Los entrenamientos son ensayos.
-¿Víctor y Gonzalo?
-También son directores, si acaso uno de actores y el otro de escena.
-¿Y Óscar?
-En algunas películas hay la figura del cuidador físico. También lo situaría detrás de la escena.
-¿Recuerda como vivió durante el rodaje, en Nueva York, los partidos que se perdió?
-Los tres. Perfectamente. El día de Valencia sentí mucho el dolor de no poder estar aquí. Después se le ganó al Barça, y en San Sebastián. Pero el que más sentí fue el otro, por el apoyo que hacía falta el día que perdimos. Recuerdo una conversación con Moncho, me explicaba lo que sucedió y la sensación que yo percibía era la de un general vencedor en mil guerras, derrotado en una batalla, sabiendo que había más para resarcirse. Al final casi me consolaba él a mí.
-¿Qué frase prefiere para los buenos deseos de cara al estreno?
-Hay una que se dice mucho en la farándula, la de mucha mierda, pero me da mucha grima. Prefiero tranquilidad y que todo vaya bien.
-No parece supersticioso.
-No me lo puedo permitir. Al final, es una atadura. Levantarte con un pie, llevar la planilla de determinada manera... Prefiero no pensar en eso.
-Pues tranquilidad y que todo vaya bien.
-Gracias, ojalá.