El cierre de la hostelería a las seis funciona como otro toque de queda

Las calles de Viveiro y Xove se vacían mucho más de lo habitual a partir de esa hora

Así quedan zonas como esta de la calle Pastor Díaz de Viveiro, típica de vinos, cuando cierra la hostelería
Así quedan zonas como esta de la calle Pastor Díaz de Viveiro, típica de vinos, cuando cierra la hostelería

viveiro / la voz

Al borde del naufragio deja el confinamiento iniciado el pasado día 30 a la hostelería de Viveiro, que soporta el cuarto en esta pandemia, y a la de Xove, donde van con el tercero. «Porque así é imposible sobrevivir», muchos han claudicado, enviando otra vez empleados al ERTE, a la espera de tiempos mejores. Cinco días después de la aplicación de severas medidas para contener la propagación del covid, cerrar cafés, bares y restaurantes a las seis de la tarde funciona como otro toque de queda. Aunque el oficial permite permanecer en lugares públicos de seis de la mañana a once de la noche, en Viveiro y en Xove hay dos. El primero empieza cuando la hostelería echa la persiana. Sin opción a charlar compartiendo café o cerveza en esos templos de las relaciones sociales, las calles se vacían mucho antes.

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