Un joven afincado en Madrid que dejó todo para ser hospitalero en Trabada

José Manuel Garrido llegó hace tres años, adquirió una casa y la restauró para alojar peregrinos a donativo


trabada / la voz

Joven, nacido en Murcia, asentado en Madrid, lo deja todo para iniciar una nueva vida en una aldea de Trabada, en A Trapa, donde según la última estadística del INE viven cuatro personas. La pregunta surge espontánea, tan obvia que casi resulta impropio formularla: ¿por una mujer? Para mi sorpresa, lo niega con una sonrisa amable: «¡No!». La historia de José Manuel Garrido tiene otro porqué.

«Soy realizador de audiovisuales y espectáculos. He trabajado como operador de cámara durante casi ocho años en Madrid. Pero vino la crisis y me quedé sin trabajo. Estaba comprando una casa con una cooperativa, pero se fastidió todo y la casa no se hacía. Entonces me decidí a hacer el Camino del Norte. Llegué a Ribadeo, vi el puente y me dije, esto no lo veo muy bien. Me informé, me enamoré de Asturias y Galicia, absolutamente cegado, y cuando llegué a Madrid me devolvieron el dinero de la casa, con intereses. Entonces me dije: o lo empleo en mi procesión; o me compro un cuchitril en Madrid, porque no daba para más, o compro una casa, con mi huerta, mi perro y monto un albergue pequeño a donativo. Vine aquí, vi esto, lo compré, cambié el tejado... y aquí estoy».

Llegó a Trabada hace tres años y en mayo abrió su casa a donativo. Con éxito, pues recibe a peregrinos a diario. Y si tiene éxito es, sin duda, por su trabajo, por el trato y servicio que cala en los peregrinos y que se transmite de boca en boca y en las redes sociales. Son instrumentos que le permiten combatir la falta de promoción de las guías, en muchas de las cuales, sobre todo extranjeras, ni siquiera aparece la ruta por Trabada.

El albergue, restaurado respetando el inmueble original, con ocho camas, es de lujo: «Creo en la filosofía del camino. Soy hospitalero. No soy una empresa ni busco enriquecerme con esto. Es un modo de vida, y estoy encantado, porque la gente me deja muy buenos donativos. Yo les doy de cenar, el desayuno... y todo lo que necesitan».

«Llevo tres años aquí y de momento estoy muy contento. Tengo problemas con las guías extranjeras, que no contemplan esta ruta cuando es el camino auténtico, el original, el real. Ahora que se ha nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que se ha señalizado por completo, es un recorrido muy fácil de hacer y con el que la gente está encantada. Muchos optan por esta ruta en verano porque el albergue de Ribadeo está saturado», añade.

En Ribadeo el albergue municipal de Vilela lleva todo el verano cerrado. Solo está en servicio el de O Cargadeiro, con una docena de plazas.

A Casa Xica en A Trapa suelen llegar los peregrinos desde Vegadeo, donde disponen de unas 30 camas que facilita el Concejo. Son 21 kilómetros, en una etapa amable. Si se opta por venir desde Tol, son 33. Desde A Trapa, el recorrido oficial, el recientemente señalizado (perfectamente), no llega a Vilanova de Lourenzá. Discurre hacia Mondoñedo. Son 16,5 kilómetros, bajando por Santo Tomé, el Pazo de Tovar, subiendo por Lindín y de nuevo bajando a Mondoñedo. Antes los peregrinos iban desde Trabada hasta A Cadeira y después a Lourenzá.

José Manuel Garrido se ha embarcado en una nueva vida y con su labor se está convirtiendo en uno de los grandes promotores de la ruta por Trabada, en alza.

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