El día en que llegaron 560 kilos de droga a una casa vacacional de Ribadeo vía Miami

La Voz

RIBADEO

M. MORALEJO

Una pequeña vivienda de aldea en Piñeira pudo convertirse en el centro neurálgico de una de las mayores operaciones de distribución de droga en Galicia: esa era la idea

15 jul 2023 . Actualizado a las 20:51 h.

Ribadeo estuvo a punto de convertirse en el centro neurálgico de una de las mayores operaciones de distribución de droga en Galicia; mejor dicho, una pequeña aldea de Ribadeo, Piñeira, y los pocos vecinos de la parroquia ni lo sospechaban.

Fue en octubre del 2020. G. Rial y sus hombres alquilaron una casa vacacional de aldea en la citada parroquia de Piñeira, una casa con huerta cerrada y un hórreo, todo muy cuidado y preparado para los clientes ocasionales. El día 20 de ese mes G.R. esperaba recepcionar 560 kilos de cocaína en esa pequeña casa caleada de blanco, alejada, que le tenía que llegar vía Madrid, desde Miami y con origen en Colombia.

Y llegó. En varios coches que precedían a un furgón por las estrechas carreteras secundarias hasta Piñeira. Lo que no sabía es que se la entregaba la propia Guardia Civil para que picase en el cebo (con un agente infiltrado). Fue el final de una operación que la G. Civil tenía perfectamente controlada desde un mes antes, cuando la DEA (la Policía Antidroga de EE.UU.) interceptó la carga en el Pacífico y la trasladó a Miami. Ahí decidieron continuar la supuesta operación con policías infiltrados hasta el final.

Y sí prosiguieron con la operación. Mantuvieron un encuentro con G. Rial en Madrid, en un centro comercial de Las Rozas cuando la droga estaba ya en Madrid. El paso siguiente era transportarla hasta Galicia, hasta la pequeña aldea de Piñeira, en Ribadeo, donde nadie sospecharía. Lugar más discreto, imposible. Un policía infiltrado en la organización mantuvo un nuevo encuentro con G. Rial en el centro comercial As Termas en Lugo para preparar los últimos detalles del traslado.

La llegada de la droga a la casa de aldea de Piñeira fue el final de una de las mayores operaciones antidroga. La casa había sido alquilada unos días antes. Nadie en el pueblo sospechó. Algunos vecinos contaban a La Voz entonces que pensaron que eran turistas; otros supusieron que serían buzos de los que trabajaban por aquellos días en la ría de Ribadeo investigando en torno al galeón San Giácomo, hundido en esas aguas. Eso que G. Rial, el cabecilla del grupo, no estaba solo; le acompañaban al menos tres hombres de confianza y otros dos excombatientes serbios con coches de alta gama.

Finalmente G. R. acaba de ser condenado a 7,5 años de cárcel, como informamos en La Voz, y a una multa de 24 millones. Tanto él como sus colaboradores vieron atenuadas sus penas por reconocer su participación en los hechos.