«Non teño como tradición bañarme en Fin de Ano ou Ano Novo porque eu xa o fago todo o ano»
A MARIÑA
La ribadense Adela Fernández Naray, de 74 años, ha integrado desde hace siete un hábito con el que dice haber ganado en salud: «É a unha medicina estupenda»
01 ene 2026 . Actualizado a las 14:10 h.Una costumbre asociada al cambio de año ha ido ganando terreno con el paso de los años. Y puede que también gracias al cambio climático. O no. Depende. La temperatura del agua del mar podría ser un condicionante clave a la hora de darse el último chapuzón del año o el primero del siguiente. Habrá mariñanos que este 31 de diciembre despidan el 2025 en el Cantábrico que baña la comarca y otros lo harán el 1 de enero, es decir, mañana, para abrazar el 2026 y recibirlo con energía. Para otros, no es trascendental qué día es, ni siquiera la estación del año. Y, al contrario de lo que se pueda pensar, las más frías cuentan con sus adeptos, como en el caso de la ribadense Adela Fernández Naray. Este miércoles, pero no por ser Fin de Año, cumplió: «Non o temos como tradición porque xa nos bañamos todo o ano. Chamei a miña amiga Isabel para baixar á praia e así facemos, na zona do Cargadeiro onde, ainda que chova, hai un oco estilo cova onde deixamos a roupa para que non se molle».
A alguien que suma siete años desarrollando la práctica, y con continuidad, le pedimos un consejo para aquellos que, fuera del verano, solo se bañarán entre este miércoles y jueves en nuestro Cantábrico, para evitar coger frío y no llegar a Reyes con una posible pulmonía. «Non, non se colle pulmonía ningunha _subraya ella_. O ano pasado collín un pouco de catarro e non foi por bañarme no mar senón por corrientes na casa. Fun ao médico e díxome que estaba ben. Comenteille que tiña, non sei se chamarlle manía, de irme bañar todos os días e contestoume: 'No lo dejes para nada. Yo también lo hago'». «Se me falta o baño... Ata psicolóxicamente axuda. Dame un chute de enerxía», dice apuntando que cada mañana coge la mochila y pone rumbo al mar, al que llega en siete minutos desde casa. Es su terapia anti-estrés: «Notei moito cambio dende que o fago. Para min é unha medicina estupenda e non cobran nada. Á miña compañeira metinlle o 'vicio' e agradécemo porque me di que volve nova do baño. Ela métese na auga e está en inverno media hora, no verán unha. Eu tanto non, e non é que note frío. Ela métese despacio, pero eu chego e xa me tiro».
«Á miña compañeira metinlle o 'vicio' e agradécemo porque me di que volve nova do baño»
En uno de estos días pasados, señala, hubo una temperatura exterior de 9 grados y en el agua 14 grados. «O que me fai gracia é que saimos pero non nos vestimos ao momento, senón que ainda vamos dar un paseo, só cunha toalla. Ao vestirnos é cando notamos o frío e cando subimos polas escaleiras, que son 74, para a casa si que vamos todas amantadas», añade la bañista ribadense. Además de controlar la temperatura del agua en la ría, están pendientes de las épocas del temporal pues no todos los días son aptos para darse un baño, por mucho que uno se haya aficionado al chapuzón. Así, Adela Fernández recuerda que «hai atrás houbo unhas olas grandes que te levaban e te traian, así que entendín que o mar estaba avisando... Hai que ser prudente e ter un pouco de sentido común». Reconoce que es una práctica que se lleva mejor en compañía que en solitario. Prueba de ello fue el éxito que tuvieron los conocidos baños de septiembre, en Ribadeo. En el paso a 2026 informa que el agua «está fría pero buenísima». Si alguien se anima, mañana está a tiempo de incluirlo en la lista de propósitos de Año Nuevo.