Francisco Luis Bernárdez, el escritor argentino que vivió en Alfoz

Llegó en 1923 esperando que el clima del valle curase la tuberculosis de su hermana Adelaida


Sinatra persiguió por media Europa a Ava Gardner. El capitán Acab buscó sin descanso el rastro de la infernal ballena blanca. Y el gran Alvite dijo a Herrera, al comunicarle que tenía cáncer, que si no volvía al programa pensara que era por su loco empeño de llegar por ferrocarril a una ciudad sin tren…

Son millones las motivaciones que justifican una vida. Pero es infrecuente que alguien lo deje todo para acompañar a una hermana enferma en angustiosos viajes en busca de salud. Francisco Luis Bernárdez, el escritor y embajador argentino cuñado de Cortázar, lo hizo. Llegó en 1923 a Alfoz esperando que el clima de O Valadouro curase la tuberculosis de su hermana Adelaida. Y evocó su estancia años después en varios artículos.

Bernárdez nació en Buenos Aires en 1900. Era hijo de Francisco Bernárdez González, de Carballiño (Ourense), empresario, y de Concepción Martínez Cerdeira, maestra, de Santiago, dos emigrantes que tenían una sólida posición económica y cinco hijos: Adelaida, Francisco, Federico, Enrique y Ricardo.

Según el historiador José Ricardo Rodríguez, la primera vez que vino a Galicia fue en 1916 para estar con su madre que, aquejada de un catarro bronquial crónico, regresara con la esperanza de que los airiños del Arenteiro sanasen su mal. Pero no fue así y falleció en Carballiño a los 40 años rodeada de sus hijos y de los 24 curas que asistieron a su funeral.

La segunda vez estuvo entre 1919 y 1923. Vino con su padre, su nueva mujer y sus hermanos pero él alargó su estadía un año más por el delicado estado de salud de Adelaida, también afectada del mal pulmonar.

En una carta que le remite al escritor portugués Teixeira de Pascoaes el 21 de noviembre de 1924 le dice que su hermana, notable pianista, «se fue al cielo» en octubre de ese año en el Hospital del Guadarrama en Cercedilla (Madrid) «como un humo tardecino de aldea, con la misma sencillez silenciosa y discreta». Hasta allí la había acompañado el escritor.

Un año antes, en otra carta dirigida a Teixeira el 10 de octubre de 1923, le dice: «Me hallo en Alfoz del Valle de Oro, al norte de Lugo, próximo al litoral cantábrico. Hace un mes que llegué y pienso continuar aquí una larga temporada».

¿Cómo y por qué llegaron a Alfoz? Buscando salud. En ese año que vivieron en Galicia, una vez vueltos a Argentina sus padres y hermanos, el escritor y su hermana residieron en balnearios de Mondariz, Carballiño o Baños de Molgas y vinieron a Alfoz porque alguien ?probablemente Ramón Fernández Mato- les habló de la idoneidad de su clima y de otras ventajas que ofrecía para tratar su mal.

Exaltación de Pardo de Cela y O Valadouro

En octubre de 1959, Bernárdez publicó en Vida Gallega el artículo «Alfoz de Castro de Oro» que apareció también en Grial. Se lo dedica «a mi admirado amigo Ramón

F. Mato, a quien conocí bajo el cielo de aquel valle maravilloso».

En él, dice que «todo era hermoso allí: desde la vasta serenidad del cielo, encauzado entre un doble cordón de mansas montañas hasta la intensa y rica variedad de la tierra». Tras describir la vega, destaca que «mucho más hermoso todavía era el recuerdo que ennoblecía cada forma y cada vida del valle que (….) dejaba sentir el elegíaco temblor que le llegaba del seno mismo de la historia». Ese recuerdo era «la voz que subía del tiempo para mantener viva la memoria del hecho glorioso».

El escritor cree que «con Pardo de Cela, Galicia tuvo conciencia de su personalidad nacional y juró defenderla y preservarla» (…) pero «Castilla desbarató el atrevido propósito y fue así como el primer soñador de la independencia gallega, tras ser traicionado y vencido en A Frouseira y de padecer prisión en una mazmorra del baluarte cuyas ruinas coronaban aún el cerro del Castro de Oro, sufrió pena capital en Mondoñedo».

Para él, esa muerte puso fin al primer gran sueño político de Galicia y engrandeció al Mariscal que «al ser recordado con emoción, se volvía silencio en los labios de los hombres, llanto en los ejes de los carros, majestad en el paso funeral de los bueyes y alabanza en el sonido con que las campanas de Bacoy, de San Pedro y demás parroquias repetían a todas horas el glorioso nombre del inmortal paladín».

martinfvizoso@gmail.com

La influencia de Mato y algunas incógnitas

Todo indica que fue Mato el que trajo a O Valadouro a Bernárdez y a su hermana. Cuando Portela Valladares fundó El Pueblo Gallego en 1924 y lo nombró director, fue él quién lo fichó como redactor jefe, ganándose así su gratitud y su respeto.

El escritor y estudioso de O Valadouro, Isaac Ferreira, sugiere que, entre las posibles razones de su llegada al valle, además de su microclima, pueden estar las aguas minero-medicinales, sulfurosas y con hierro de A fonte do Rapadoiro, cerca del Pozo da Onza, en Budián. Eran aguas, según Dolores S. Orol, muy recomendadas en el primer tercio del siglo XX «sobre todo polo médico don Atilano Basanta Santomé, da Casa de Basanta de Adelán, que decía delas seren tan boas como as de San Cosme, moi de moda por aquel tempo»,

Mato, natural de Cespón (Boiro), era un hombre muy vinculado a O Valadouro por su matrimonio con Pepita López, hija de un contratista enriquecido con obras públicas en la Dictadura. En sus diversos destinos profesionales y políticos ?Borobó decía de él que «fue el único exiliado que marchó republicano y regresó franquista»- fue siempre un propagandista del valle y un anfitrión en su casa de Ferreira de personalidades (Ardit, Rey Soto, Castelao…) de años previos a la 2ª República.

Incógnitas de la estancia en Alfoz

Otra incógnita no resuelta de la estancia de los hermanos Bernárdez en Alfoz es dónde se alojaron. No parece que fuera en el domicilio de Mato pues en otra carta a Teixeira del 20 de octubre de 1923 le dice que «hasta el 1 de noviembre estaré en Cartería de Alfoz del Castro de Oro-Mondoñedo-Lugo».

Su cuñado, Julio Cortázar, legó a Galicia parte de su obra

Francisco Luis Bernárdez (Buenos Aires 1900-1978) fue uno de los grandes escritores argentinos. Perteneció a su vanguardia literaria con Borges, Norah Lange o Cortázar. Y fue también académico y embajador en Madrid.

En Galicia trabajó en El Pueblo Gallego, de Vigo, y se relacionó con Noriega Varela, Cabanillas, Risco, Castelao, Dieste o Blanco Torres. Defendió la lengua en su Discurso encol do idioma galego en 1955. En 2010, fue nombrado Hijo Adoptivo de Maside. Y el PEN Clube de Galicia publicó el libro Poeta de fe, leal a Galicia con rigurosos trabajos sobre él de, entre otros, José Ricardo Rodríguez y Luis G. Tosar.

Su media hermana, Aurora, estuvo casada con Julio Cortázar quién estuvo muy relacionado con exiliados gallegos como Seoane, Lorenzo Varela o Francisco Porrúa. Por esa influencia, ella cumplió su voluntad de ceder a Galicia el legado fotográfico y fílmico del genial autor de Rayuela.

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