La discípula aventajada de un Nobel

Daniel Gayoso

A MARIÑA

La luarquesa Margarita Salas recogió el legado de otro vecino de Luarca, Severo Ochoa, confirmándose como una de las científicas más prestigiosas del mundo

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Ser mujer en un mundo dominado por hombres es difícil, y aún más si nos referimos al campo de la investigación científica. Pero no es imposible. La muestra la encontramos en Margarita Salas, una valdesana que ha conseguido llegar a lo más alto de la investigación bioquímica y gran parte de ese éxito se lo debe a Severo Ochoa.

Este científico, también de origen valdesano, falleció hace 16 años, pero su legado sigue ocupando páginas de enciclopedias y libros escolares. Como todos los años, el broche final de la semana de las ciencias de Luarca la pone la ofrenda floral en la tumba de Ochoa, situada en el cementerio de Luarca. El viernes, decenas de vecinos, amigos y representantes políticos acompañaron a Margarita Salas en este homenaje, más emotivo que en otras ocasiones por el aniversario que se celebra. Se cumplen 50 años del momento histórico protagonizado por Ochoa al recibir el preciado Nobel de Medicina, allá por 1969, gracias a sus investigaciones relacionadas con el ADN.

Unos hallazgos que hoy son aplicados en la ciencia moderna. Eso lo sabe muy bien Margarita Salas. Con más de doscientos trabajos científicos realizados, estamos ante una de las mejores científicas del mundo, algo que demuestra su entrada en el año 2007 en la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos. Se convirtió en la primera mujer española en entrar en esta institución, algo de lo que estaría realmente orgulloso Severo Ochoa. De el habló el viernes durante la clausura de la Semana de la Ciencia de Luarca. Narró cómo fueron sus relaciones laborales cuando trabajaban juntos en Estados Unidos y qué valoraba principalmente de su forma de ser. «Admiraba a Ochoa por su rigor científico, su forma de experimental. Pero principalmente por el gran entusiasmo que desprendía a la hora de trabajar en el mundo de la ciencia», asegura Margarita Salas.