Los viveirenses Joel y Uxía son mellizos. Su madre, Lara Bello, quiere relatar la experiencia de su hijo, alérgico a alimentos y al látex, por si puede ayudar a otros padres afectados. -¿Cómo detectó la alergia? -De bebé tenía dermatitis atópica, que es un síntoma de alergia. Con siete meses alguien le dio un trozo de palito de pan, le hinchó la cara, le dio urticaria, pero en el ambulatorio no le dieron importancia. En el hospital le hicieron las pruebas y le dio alergia al huevo, que le llegaba a través de la leche materna porque yo lo comía. -¿Cómo es el día a día? -La mayoría de los alimentos comerciales tienen huevo o trazas de algún otro producto al que es alérgico. Casi todo lo hago yo en casa. Seguimos la misma dieta toda la familia. Valen algunos productos de celíacos. Pero no te puedes fiar y todo es más caro. -El problema llega en el colegio. -Lo duro, lo grave y lo tenso para las madres de niños alérgicos a los alimentos es el periodo escolar. A mi hijo lo tiene que vigilar la profesora porque no puede ni comer ni tocar el pan, ni a otro niño que haya tocado bollería... Las otras madres colaboran y les mandan fruta y zumos. Son cinco horas de tensión. El resto del tiempo está siempre conmigo. -¿Dónde se halla información? -En la página web de la Asociación Española de Alérgicos a Alimentos y Látex (www.aepnaa.org). -¿Se puede curar? -Hasta los 11 años hay esperanza.