Dando la cara

| PABLO MOSQUERA MATA | EX DIRECTOR-GERENTE DEL HOSPITAL DA COSTA

A MARIÑA

FORO PÚBLICO

14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HAY quienes han aprovechado mi ausencia de Galicia para decir lo que sólo se puede decir, desde el anonimato del presunto grupo, que hicieron firmar una carta de respuesta a mi amigo y compañero Otero Regal, para mayor gloria y a petición partidaria PP-Servizo Galego de Saúde (Sergas). Pasar por los juzgados Hay quienes amenazan con llevarme a los juzgados, cuando son ellos los que han olvidado decir que van a tener que pasar por los juzgados. En un caso, por acoso a una trabajadora indefensa del Hospital da Costa, y en el otro, por las circunstancias de la muerte de un paciente que era médico, padre de médicos. Pero iremos por partes. Lamento que el presidente de la Xunta me haya hecho el alto honor de dedicarme improperios propios de la campaña electoral, por lo que me veo obligado a contestarle. Fraga y mi cese político Sigo respetándole y agradeciéndole que me diera la oportunidad de trabajar y vivir en mi tierra, aunque es verdad que me lo había ganado tras muchos años de jugarme la vida por España, por la libertad y por la dignidad de los seres humanos. Por cierto, le faltó incluir esta parte en mi curriculum. Como no fue capaz de explicar, como después de darme su palabra varias veces, de que yo dependía de él, y con él era el compromiso para protegerme como refugiado político, consintió que unos alcaldes y unos dirigentes nuevos del Sergas me echaran de mi trabajo, dónde había alcanzado las mejores cifras objetivas de la historia del Hospital da Costa. Por tanto, el cese era político a petición de parte interesada en evitar mi gestión. Sector privado resentido Y hablando de mi gestión, hay una diferencia entre el grupo que me ataca y mi trayectoria. La objetividad de los datos, y no las opiniones de quienes estaban incómodos por el modelo público de gestión. Posiblemente, al aumentar la actividad del Hospital da Costa y disminuir las listas de espera, el sector privado se resintió. Posiblemente, al negarme a entablar conversaciones con los que instalaron la resonancia magnética en el mismo edificio de la clínica Virxe de A Mariña de Burela, incomodé a los poderes fácticos acostumbrados a que los directivos bailaran al son que ellos tocaban. Buenas relaciones Posiblemente, al tener tan buenas relaciones con los Ayuntamientos de Foz y Viveiro les di la pista de que no era de confianza. Por cierto, cuando venían a inauguraciones desde Santiago, siempre se les olvidaba invitar al alcalde Foz, único representante, entonces, de la oposición, cuestión que yo resolvía invitándole personalmente. Posiblemente mi carácter salía, a estilo mariñano, cada vez que suspendían una intervención quirúrgica en jornada de mañana, ya que por las tardes (peonadas) era rarísimo que se suspendieran. Sorprendía a la derecha Posiblemente mi defensa de los planteamientos de la mayoría del comité de empresa del Hospital da Costa sorprendía a la derecha, ya que lo habitual y esperado era, mi guerra con CC.OO., UGT, CIG, SAE, CSI, USO. Posiblemente, era un pecado mortal que yo estuviera, desde mis tiempos de Vitoria, afiliado a CC.OO. del país vasco, y fuera socio de Amnistía Internacional. Pacientes y médicos Posiblemente era «poco correcto» mi compromiso mariñano con mis gentes que llegaban al Hospital da Costa y yo las trataba como nuestros clientes y ponía de ejemplo el lema del Corte Inglés: " El cliente siempre tiene razón". Por cierto, he sido miembro de los tribunales de la OPE para médicos, y he defendido a todos los médicos del Hospital da Costa que se presentaron para consolidar su plaza. Lo hice exigiendo para ellos la máxima puntuación, fundalmentalmente por dos razones de convicción ideológica. Creo en el derecho al empleo estable. Me parecía que mi posición en el Tribunal del Sergas era para defender a los trabajadores de mi empresa. Pues lo siento. Que cambien los demás. Yo pienso seguir firme en mis convicciones. Quiero el cambio. Quiero que la ciudadanía se componga de trato digno desde los poderes públicos y desde los servicios públicos. No me lo pueden quitar Por cierto, hay cosas que no me pueden quitar. No sólo haber logrado las mejores cifras de productividad del Hospital da Costa, incluso que en el 2004 nos concedieran premio de la Xunta y Certificado de Calidad Medioambiental, siendo los primeros de Galicia, sino que nos pagaran al equipo directivo el 100% de la productividad variable por haber cumplido todos los objetivos pactados con el Sergas que dirigía el doctor Hernandez Cochón. Un mundo feudal No me despido. Soy ciudadano gallego con mucha conciencia social de mis derechos, y pienso luchar por ellos, y así cambiar un mundo feudal en el que algunos llevan demasiado tiempo instalados. Por cierto, yo siempre firmo lo que escribo, no me escondo en colectivos difusos. Pablo Mosquera dirigió el hospital entre el 17 de septiembre del 2002 y el pasado 2 de febrero, cuando fue cesado.