La seis El presidente de una asociación de la Benemérita fue juzgado ayer tras ser denunciado por agentes lucenses por presunta vulneración del derecho al honor
20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Dos facciones sindicales de la Benemérita se vieron las caras ayer en un juzgado lucense. El presidente nacional de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Fernando Carrillo, fue demandado por cuatro agentes de Lugo que consideran que éste, con sus actuaciones, les vulneró el derecho al honor y también el de libre asociación. Los denunciantes, que eran miembros de la AUGC, crearon en Galicia la Asociación para la Unión de los Guardias Civiles de Galicia. Lo hicieron, según dijeron ayer, a sabiendas de la dirección general de la asociación nacional, sin embargo acabaron siendo expulsados. Esta expulsión fue uno de los motivos por los que demandaran a Carrillo. La otra razón de la demanda fue por el hecho de que consideran que su honor se vio seriamente perjudicado como consecuencia de una carta que Carrillo envió a los socios de la AUGC de Lugo y que consideraban ofensiva por su contenido. Entendían que les imputaban el llevar una cuenta bancaria paralela a la de la asociación como miembros que eran de la misma en la provincia lucense. En la vista celebrada ayer, Fernando Carrillo reconoció que, en efecto, los demandantes fueron expulsados de la AUGC en el verano del año pasado y así se les comunicó por carta. El motivo fue crear otra asociación en Galicia, lo que la directiva interpretó como una deslealtad, según el presidente. Dijo que en ningún momento habían informado de sus intenciones. En cuanto a la polémica por la otra carta y las cuentas bancarias, expresó que Manolo Mato , el ex delegado en Lugo de la AUGC, gestionaba una cuenta de la que la asociación no tenía constancia. Se enteraron de la misma a través de una entidad bancaria y, según dijeron, «nos sorprendió». Cuando el abogado de los demandantes le preguntó a Carrillo si éstos se apropiaron de algo, el presidente del colectivo dijo que en la polémica carta no se decía tal cosa. «Era un estafador» Manolo Mato dijo que como delegando en Lugo de la AUGC y responsable de las relaciones institucionales en Galicia tuvo dos cuentas de la asociación, una para la delegación lucense y otra para la de prensa de la que era también responsable. Recalcó que puso en conocimiento de la directiva la existencia de las mismas y que, aunque le debían 3.000 euros y los podía retirar de las cuentas, porque incluso así se lo solicitaron, no lo hizo. Mato destacó que, como consecuencia del contenido de la carta que Carrillo envió a los socios, «oficialmente era un estafador». Añadió que muchas personas le retiraron el saludo y «mi familia lo pasó mal». En esta misma línea se expresó otro de los agentes demandantes que expresó que el daño que le habían hecho resultaba totalmente irreparable. En cuanto a la creación de la asociación en Galicia, los agentes demandantes expresaron con rotundidad que la dirección nacional fue informada en todo momento. Pusieron en marcha el colectivo con la finalidad de captar subvenciones pero «sin ningún ánimo de competir con la central». Incluso en una reunión con directivos de la AUGC les propusieron pedir los estatutos de otros colectivos regionales para poner en marcha el de Galicia. Otros guardias, traídos por la parte contraria, dijeron que lo que hacían eran arrebatarle los socios a la asociación nacional y dijeron que, incluso, celebraron una asamblea en A Coruña para ello. El abogado de los autores de la denuncia considera que deben ser indemnizados por la parte contraria con 60.000 euros, aunque dijo que esa era sólo una cantidad estimativa. El letrado que defendió a Carrillo explicó que éste no vulneró ningún derecho. El fiscal se opuso a la demanda por entender que los procedimientos empleados fueron correctos.