LA TRIBUNA | O |
24 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AYER publicó este diario un amplio reportaje sobre el legado del Viejo Pancho, que se pudre entre las ruinas y el olvido en Uruguay. Un periodista de La Voz de Galicia, Eduardo Eiroa, explicaba desde El Tala, la hacienda uruguaya del Viejo Pancho, la triste situación actual en la que se encuentra esta vivienda y la plantación. Esta estancia fue declarada por el Gobierno uruguayo Monumento Histórico Nacional. Menos mal. Es de suponer que si no fuese así, ya ni quedarían esas viejas paredes en ruina y en un abandono total. El Viejo Pancho está considerado el poeta del gauchismo; su legado literario permanece en Uruguay. Su hacienda, que iba a reconvertirse en museo, no. Está en el olvido. Es una pena. Porque buena parte de la memoria histórica de Galicia está también en el exterior, y se está perdiendo a pasos agigantados. Legados como el del Viejo Pancho o el de Pedro Murias, que permanece en el Centro Gallego de La Habana, donde su memoria perdura, aunque el Centro Gallego sea hoy un edificio semivacío, en el que queda en su abandono huella de su esplendor pasado. Como en toda Cuba. Es otra pérdida de memoria. Importante.