LA TRIBUNA | O |
28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ME DIO LA noche un mosquito trompetero. No sabría decir si era más terrorífica la posibilidad de un picotazo o el típico ruido de su vuelo, muy semejante al que debe de producir un bombardero cuando sobrevuela el objetivo. Por asociación me acordé de Irak y de Palestina (¡cómo se trivializa todo desde una cómoda vivienda europea, aunque tenga mosquito dentro!). Me imagino a la población noche tras noche, sin poder dormir, mientras escucha el ruido de los helicóptero y los aviones, aterrorizados ante la posibilidad de morir debajo de una bomba o de ver morir a tu familia, o de ver cómo tu vivienda queda reducida a escombros. Me levanté y contaban los informativos que se estaba haciendo la transferencia al nuevo gobierno irakí. Llevaban semanas hablando del asunto, pero a mi me cogió casi por sorpresa, me dio la impresión de que fue un acto realizado casi a escondidas. Y al poco rato escuchaba a un experto hablar de las reacciones en la Bolsa de Nueva York; otra asociación de ideas, como la del mosquito trompetero, pero menos inocente. Más tarde, todos comentamos el cambio de tiempo.