Cuatro décadas en la justicia

Ana Balseiro
Ana Balseiro LUARCA

A MARIÑA

Crónica | Homenaje en el juzgado de Luarca Vicente González recibió ayer la Cruz de San Raimundo de Peñafort, máxima condecoración de la Justicia, después de cuarenta años de trabajo en la comarca

30 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Tiene 66 años y escasas intenciones de jubilarse. «Hasta los 70 puedo seguir trabajando y lo haré», afirma con convicción. Castropolense de nacimiento y luarqués de adopción, Vicente González Díaz vivió ayer una jornada inolvidable en el Juzgado de Luarca, donde trabaja desde hace treinta años, ya que le fue impuesta la Cruz de San Raimundo de Peñafort, máxima condecoración de la justicia. Y con tal motivo, las instalaciones del Juzgado luarqués olvidaron por un día sus deficiencias y se convirtieron en escenario del acontecimiento, pues nadie quiso dejar pasar la oportunidad de acompañar al incombustible auxiliar en un momento tan importante y emotivo. De hecho, la sala de vistas, donde tuvo lugar el acto oficial de entrega de la condecoración, se quedó pequeña para acoger a tantas personas como acudieron. Entre los asistentes estaban el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), Julio García Lagares; José Antonio Morilla, presidente de la sala de lo contencioso-administrativo del TSJA, y el presidente del mismo órgano, Ignacio Vidau, que se sumó en el almuerzo que siguió a la entrega de la distinción. Letrados y procuradores, fiscales, jueces y diverso personal vinculado de un modo u otro con la justicia abarrotaron la sala de vistas de Luarca, donde Julio García Lagares ejerció de maestro de ceremonias e impuso la Cruz de San Raimundo de Peñafort al homenajeado. «Enhorabuena. Te deseo, Vicente, que sigas por muchos años en activo, que sigas siendo ejemplo de servidor de la justicia», dijo Lagares en su intervención. El ex presidente del TSJA, que era juez en Luarca cuando el homenajeado comenzó a trabajar en ese Juzgado, procedente del de Castropol, subrayó que González Díaz siempre se había caracterizado por ser «el arquetipo del modelo de funcionario que sirve a la justicia». Lagares no olvidó tampoco el amor y la entrega de Vicente a su trabajo, «porque era habitual verle en su mesa mañanas, tardes, sábados, domingos e incluso en vacaciones». Román Suárez Blanco, como representante de los letrados, también glosó la figura del homenajeado, mientras que José Antonio Morilla puso la nota sentimental del acto, afirmando que «el tiempo es efímero, lo que perdura es la amistad». Y muestras de amistad, y muchas, fueron las que ayer recibió Vicente González en su Juzgado.