El BNG y el PSOE protestaron por la demolición del edificio, argumentando que se privaba al Concello de Barreiros y a otros cercanos de unas instalaciones deportivas y de ocio de buena calidad. El BNG incluso realizó una campaña de recogida de firmas de rechazo a la medida, que envió al Ministerio de Medio Ambiente, y escribió una carta al titular de ese departamento, que entonces era Jaume Matas. Pero los planteamientos de socialistas y nacionalistas, que trasladaron el asunto al parlamento autonómico y al Congreso, no prosperaron. El destino del edificio, tras su derribo, es el de ayudar a mejorar vías públicas. Parte del material derribado, convertido en una sustancia parecida a la zahorra, ha pasado al Concello, que la puede usar en el arreglo sus pistas. Luis Fraga explicó ayer que el material, almacenado en una finca municipal, se había empleado ya alguna vez. De todos modos, agregó, el Concello quiere realizar un plan de mejoras y contar con maquinaria de la Diputación para ejecutarlas.